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Terrorismo
en la India
Pakistán,
que desde hace años es acusado por la India de respaldar
a terroristas islámicos, condenó de inmediato las
dos explosiones considerándolas hechos de terrorismo.
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Dos atentados simultáneos
con coches bomba mataron el lunes a no menos de 46 personas
en Bombay, la capital financiera de la India, uno en un congestionado
mercado del oro y el otro en un concurrido sitio turístico.
Foto EDH / AP
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Dos atentados simultáneos con coches bomba mataron el lunes
a no menos de 46 personas en Bombay, la capital financiera de la
India, uno en un congestionado mercado del oro y el otro en un concurrido
sitio turístico.
La policía dijo que no estaba de inmediato claro quiénes
eran responsables de los ataques coordinados, que también
hirieron a unas 137 personas.
Sin embargo el viceministro de Interior de la India, Lal Krisna
Advani, dijo que ataques similares anteriores habían sido
perpetrados por el ilegal Movimiento de Estudiantes Islámicos
de la India (MEII), actuando junto con el el grupo militante cachemiro
Lashkar e-Taiba, basado en Pakistán.
Pakistán, acusado por la India de cobijar a musulmanes radicales
que luego cruzan la frontera para realizar ataques, calificó
los atentados del lunes como ataques terroristas.
Los atentados coincidieron con un aparente deshielo en la frías
relaciones entre los dos vecinos con armas nucleares.
Otro coche-bomba
La mayoría de los muertos estaban en ese mercado, que está
cerca de un templo hindú. El segundo coche bomba estalló
en el histórico y turístico monumento Puerta de la
India, situado en el corazón de la ciudad.
El ministro estatal de Salud, Digvijay Khanvilkar, dijo a Reuters
que 46 personas habían muerto y 137 resultaron heridas. La
policía dijo que las bombas habían sido plantadas
en taxis.
Los atentados de ayer han sido los peores en Bombay desde 1993,
cuando una serie de ataques con bombas cobraron 260 vidas.
Esos ataques fueron vistos como una venganza por la muerte de decenas
de personas de la minoría musulmana, después de revueltas
y disturbios por enfrentamientos entre hindúes y musulmanes
en ese año.
La policía india expresó temor de una reacción
similar después de los disturbios en la provincia de Gujarat
en 2002, en los que al menos 1.000 personas de la minoría
musulmana perdieron la vida, pero nada sucedió.
Los atentados del lunes se registraron durante un aparente deshielo
en la frías relaciones entre Pakistán e India, ambos
con armas nucleares y que estuvieron a punto de enfrascarse en una
guerra en diciembre del 2001, tras un ataque al Parlamento indio.
La India culpó de ése y otros ataques a militantes
musulmanes que tienen su base en Pakistán y luchan por independizar
a la Cachemira india, la única provincia india con mayoría
musulmana.
Vi cuerpos destrozados
Había piernas y manos encima de mi taxi, y también
dentro. Estoy vivo de milagro, dijo el taxista Lal Sahib Singh,
cuyas ropas estaban empapadas de sangre. El taxista circulaba por
el congestionado mercado del oro cuando estalló el coche
bomba.
Volaron por los aires piernas y manos. Había sangre
en todas partes, dijo Anil Punjabi, cuya joyería está
al lado del mercado del oro. Vi cuerpos destrozados y ensangrentados,
que fueron lanzados hasta cinco metros de distancia de donde estaban
por la onda explosiva.
Las líneas telefónicas quedaron abarrotadas y los
servicios de teléfonos celulares colapsaron debido a las
llamadas a familiares y amigos de los atemorizados residentes.
La policía emitió alertas de seguridad para Bombay
y Nueva Delhi, la capital de la India.
Las explosiones impactaron incluso a los más experimentados
veteranos de violencia. Nunca había vista algo tan
horroroso, afirmó S. Manoj, médico del hospital
J.J. de Bombay al describir un sombrío panorama de partes
corporales desparramadas y cadáveres quemados.
Disputa religiosa
Los ataques se produjeron al mediodía, el mismo día
en que se divulgó un informe arqueológico sobre un
lugar venerado tanto por hindúes como por musulmanes. Esa
disputa ha provocado estallidos de bombas en otras ocasiones.
Los indios quieren construir un nuevo templo en las disputadas tierras
cercanas a Ayodhya, a unos 500 kilómetros al sureste de Nueva
Delhi. Los musulmanes demandan que las tierras les sean entregadas
para construir allí una mezquita.
Sin embargo, al parecer tuvieron como objetivo a la ciudad de Bombay,
centro financiero del país, y no a miembros de una determinada
religión.
Una de las bombas estalló en un sitio turístico denominado
Portal de la India, construido por los ex colonizadores británicos
para conmemorar la visita del rey Jorge V en 1911.
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