Turismo
 
Inicio del Sitio Martes 26 de agosto
 

 

..NOTICIAS

..SERVICIOS
CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
SUSCRIPCIONES
ESCRIBANOS
CONOZCANOS

..REVISTAS

..OTROS SITIOS
MUJER
DIARIOS:
ORIENTE
OCCIDENTE
GUIA DE OCIO
ELSALVADOR.COM
EN EL MUNDO
 
 

Andamios
Los salvadoreños que van a ‘chotiar’ a la USA (I)

El Aeropuerto Internacional de El Salvador,en Comalapa, no sólo es un lugar de encuentros, desuniones y despedidas definitivas. Ese es un gran espejo de nuestra cultura, de los valores y de las costumbres que nos identifican como salvadoreños.

Oscar Tenorio
El Diario de Hoy
escenarios@ el salvador.com

A diario, se atestiguan historias tan jocosas como la siguiente:
La fila de pasajeros que iban a chequearse para volar hacia la ciudad de Dallas, Estados Unidos, era tan grande, que bien parecía una anaconda retorcida en los pantanos del purgatorio.

Una de las primeras en registrarse fue una señora muy humilde, quien se había acomodado el pelo con una peineta. Sobre su hombro, llevaba una pequeña toalla amarilla, por aquello de la traicionera tos.

Cuando le tocó su turno, levantó con esfuerzo un maletín negro, grande, y lo colocó sobre la mesa que le indicaron.
El empleado de la popular compañía aérea le dijo que iba a revisar el contenido del maletín y procedió.

De repente, el rostro del joven trabajador se desencajó. Entre los vestidos y fustanes de la viajera, encontró un hacha, con todo y mango, recién afilada. ¡Jesús bendito!

El hombre, muy asustado, imaginándose la carnicería que podría ocurrir adentro del avión, le advirtió a la señora: “Usted no puede llevarla, está prohibido”.

La anciana lejos de entender la gravedad de lo sucedido, se sintió muy ofendida.

“¡Ah no -contestó-, a yo me ha costado pisto lacha. La verdad, yo ni viajar quiero, y si no va lacha, yo tampoco”.

El empleado le explicó que por más que quisieran, no era permitido.

Y ella insistió: “A pues no, regrésenme la bolsa (una atarraya que ya había sido registrada), porque me gua a regresar”.

A punto de perder la cordura, el hombre se comprometió con ella y le aseguró que cuando regresará de su viaje por el norte, él se le devolvería, intacta.

La anciana volvió a ver a la personas que tenía a su alrededor, como para pedirles opinión. Y todos le dijeron que sí, que todo iba a estar bien. La respuesta colectiva no fue tanto por apoyarla, sino por el cansancio de la larga espera.

“Mire señora - preguntó el empleado con curiosidad cuando ya todo estaba resuelto- y para qué quería llevar esa hacha”.

- “Es que viera, allá a mijo como le cuesta cortar los palos, por eso le llevo lacha, para que haga su pante de leña, el pobrecito”.

La fila avanzó, pero se volvió a enredar. El de atrás llevaba una caja repleta con tamales de carne. Pero este es otro cuento.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal
 
 


escribame escribame