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Es una joven, casi niña, de cuerpo delgado y piel blanca, que permanece en el Hospital San Rafael, de Nueva San Salvador, donde es atendida por varias heridas profundas en el rostro que le causaron dos supuestos pandilleros. Tiene 13 años y admite ser integrante de la mara 18. No sabe nada del origen de las rivalidades con los salvatruchos, pero las sufrió en carne propia. Ayer, la niña esperaba un bus en Antiguo Cuscatlán. Dos miembros de la Mara Salvatrucha le vieron. Ella se asustó y corrió, tratando de huir. Sabía que la iba a pasar muy mal si le alcanzaban. Pero sus agresores eran hombres y mayores que ella. Le interceptaron en la calle San José, rumbo a la hacienda del mismo nombre. Ahí le golpearon. Luego sacaron un cuchillo. La afilada hoja cruzó su rostro varias veces, dejando heridas profundas en el mentón y mejillas. Luego los atacantes huyeron del sitio. Contrario La PNC llegó al sitio luego de ser notificada por vecinos, le llevaron al Hospital San Rafael, donde, ayer, la menor gritaba, aun bajo el efecto de sedantes, pidiendo a los médicos que la salvaran. Le vamos a cortar la camisa, dijo un doctor. ¡No, mi camisa no!, gritaba la menor. La PNC inició las investigaciones sobre lo ocurrido y su versión es diferente a la de la herida. Ellos afirman que quienes le hirieron eran amigos de ella, sin ninguna relación con las pandillas. Al parecer, le agredieron tras una discusión. La muchacha vive en el cantón Lourdes, no sabemos qué hacía aquí, expresó un agente. En el sitio de la agresión, se recuperó el arma que usaron los atacantes. La Policía Técnica Científica confía en encontrar evidencias suficientes para detener a los responsables. |
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