Turismo
 
Inicio del Sitio Martes 26 de agosto
 

 

..NOTICIAS

..SERVICIOS
CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
SUSCRIPCIONES
ESCRIBANOS
CONOZCANOS

..REVISTAS

..OTROS SITIOS
MUJER
DIARIOS:
ORIENTE
OCCIDENTE
GUIA DE OCIO
ELSALVADOR.COM
EN EL MUNDO
 
 

La columna nacional
El plan Mano Dura es sólo una batalla de la guerra a librar

Roberto López-Geissmann*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

La improvisación aniquila buenas ideas. La prepotencia de ciertos profesionales que no consultan es otra causal .

Más que una defensa al plan Mano Dura, al que desconozco en su conceptuación legal, quiero recalcar la absoluta bondad, necesidad y pertinencia del concepto.

Todos entendemos que por “mano dura” estamos significando un estado mental que está diciendo: “¡Hasta aquí llegamos!”. Es trazar una raya y decir: el que se pase de ella se atendrá a tales consecuencias. Es poner un alto, es un detener, es una justa cólera ante tanta criminalidad.

Pero, además de una voluntad resuelta, implica un entender que para detener la amenaza es necesario utilizar recursos diferentes a los que hasta ahora se han usado. Es:

* Endurecer las penas. Que el asocial sepa que le va a costar mucho más caro.

* Favorecer los medios de investigación y captura. Que sepan que no tendrán impunidad, pues la capacidad técnica y la legislación misma están contra ellos.

* Realización de operativos disuasivos y preventivos. Con apoyo de la Fuerza Armada.

* Reformas de tipo procesal, para impedir que por tecnicismos vayan a salir liberados.

* Estar alerta con relación al aparato judicial, fiscal y defensores, para que obren bien.

Estos y otros más, obviamente con un desarrollo, pero sin perder de vista esencial que es el otro elemento del concepto y es la dureza aplicativa con que deben realizarse. Digamos un par de cosas relativas a esto, pues, si se malentiende, se nos vuelve negativo:

1. Ya se trate de leyes nuevas, reforma de las existentes o procedimientos normativos de tipo administrativo, deben todos ellos realizarse con cuidado, guardando coherencia, claridad, falta de vacíos y no ir contra el Derecho Natural, puesto que de nada sirve un buen concepto con una mala ley.

2. La improvisación aniquila buenas ideas. La prepotencia de ciertos profesionales que no consultan es otra causal. La infiltración, que a propósito crea procedimientos inaceptables, es otra causa. Y la estupidez también.

Así, pues, el concepto bienvenido de mano dura conlleva una voluntad resuelta de aplicar duramente una legislación que proteja a la ciudadanía honrada de los criminales.

Con todo, aunque grande e importante, es sólo una batalla.

Incluso contemplando sólo el cuadro de operaciones específicos en el combate contra las pandillas, debe entenderse el Mano Dura como una punta de lanza, como una operación de emergencia y necesidad, como una cabeza de playa. Lo cual es una parte de lo que sería un teatro de operaciones completo. Es un subteatro. ¿Qué es lo interesante de realizar estas distinciones? Sencillamente, patentizar que estamos conscientes de la necesidad de una batería completa de medidas a plazo medio y largo, que pasan por medidas preventivas de educación desde la niñez, aspectos culturales, deportivos y sociales, hasta llegar a otro tipo de medidas, reeducativas, cautelares y de auténtica rehabilitación (más difícil aún con otro tipo de delincuentes).

Que se acepte y busquen las anteriores no desmerita un ápice a las líneas conceptuales del Mano Dura, del que nos enorgullecemos de haber colaborado —con otros— a pedir, a través de los periódicos, haciéndonos voceros de una opinión pública que lo ha solicitado y lo está agradeciendo a gritos. Hay todavía un punto a ser advertido a los lectores.
Lo que sería una verdadera guerra.

No es un guión de ciencia ficción ni de horror el afirmar que, en caso de que este plan no diera los resultados esperados, en un transcurso mediano de tiempo, la sociedad se vería obligada a tomar la más extrema, triste y cruel de las medidas: la guerra. Entendámonos.

En este momento, la PNC y la FF.AA. nos están ahorrando —a los ciudadanos— el flagelo supremo del combate directo. Nuestros valientes uniformados están en “las trincheras”, hay una retaguardia de servidores civiles de varias instituciones, PERO el grueso de la población no está más que llamado a apoyar, colaborar y sostener, que es bastante, que es utilísimo y que creemos que pueda ser suficiente en estos momentos. Ahora bien...

Si la mente y el corazón de los diputados opositores fuera prisionera de la diabólica ceguera que propicia el deseo de poder y destrucción e impidieran la eficaz realización del salvador plan... no quedaría después —y a responsabilidad completa de la oposición— que lanzar los horrores de una macabra guerra en la que, para no morir toda, tendrían que ser involucradas grandes porciones de población. Evitémoslo apoyando el plan Mano Dura.

* Lic. en Ciencias Políticas.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal