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Una aspiración del FMLN
El ideario socialista

Marcial Vela Ramos*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Hoy el verdadero “motor de la historia” es la revolución en la ciencia y la tecnología, basada en la electrónica, informática.

El mundo se enfrenta a una multitud de problemas teóricos, no sólo de carácter semántico, tanto del socialismo real como del pensamiento socialista en Occidente, entendiendo por Occidente a Europa, Latinoamérica y otras partes del mundo.

(Primera parte)

Desde el Siglo XIX, el socialismo, como punto de encuentro entre nostalgia comunitaria y proyección hacia el futuro, es dos cosas a la vez: crítica del capitalismo, en donde ha sido un factor básico en la conformación de su trayecto histórico, y en el proyecto de construcción de una nueva sociedad en donde el fracaso histórico ha sido evidente.

El socialismo de este fin de siglo recién pasado enfrenta un contexto ideológicamente adverso y corroído por la crisis del marxismo y el derrumbe del socialismo real. Durante los últimos años del Siglo XX, la dinámica del progreso se vio acelerada, abriendo nuevos y sorprendentes horizontes, pero creando también nuevas y angustiosas incertidumbres.

Con la caída del Muro de Berlín en 1989, un nuevo mapa universal se empezó a diseñar. El mundo bipolar de ayer, en lo militar e ideológico, se ha resquebrajado, quedando Estados Unidos como la única potencia político-militar unipolar, capaz de influenciar en el mundo para salvaguardar sus propios intereses y, por otro lado, el mundo tricontinental económico, compuesto por Europa, EE.UU. y Japón.

Como consecuencia de los complejos procesos de mundialización de la economía, la política y la cultura, las dimensiones del Estado se han visto reducidas, y sus funciones, modificadas. Esta parece ser una tendencia irreversible y todo indica que las funciones del Estado nacional son asumidas por diversas instancias multinacionales o bien mundiales, y por las nuevas organizaciones regionales.

Hoy el verdadero “motor de la historia” es la revolución en la ciencia y la tecnología, basada en la electrónica, informática, bioquímica, cinegética, telemática y física nuclear. Constituye, por lo tanto, un factor decisivo del cambio social y, a la vez, el principal desafío para las naciones y pueblos del mundo aún no desarrollados, en el que “el conocimiento y el saber son la principal riqueza de hoy”.

La dialéctica entre fuerzas productivas y relaciones sociales, entre naturaleza y sociedad, entre necesidad y libertad, se ha tornado extraordinariamente compleja y no es ya interpretable de manera satisfactoria, en el marco conceptual de la sola teoría marxista. Los dirigentes del FMLN deben meditar y asumir que en nuestro país se está viviendo una gran transformación y que nada resuelven con mantener las antiguas ideas, las antiguas banderas de izquierda, los antiguos mitos y, aunque difícil de digerir, deben asumir la realidad como es hoy: estudiar la realidad en la cual se encuentra el mundo y de acuerdo con ella repensar su “ideal socialista”.

Una de las principales desventajas de los países que estuvieron bajo el socialismo real fue la carencia de innovaciones, la falta de capacidad para transformar a sus sistemas sociales o para adaptarlos a los nuevos desafíos tecnológicos internacionales, la falta de participación en la toma de decisiones en todos los ámbitos, así como la debilidad de la planeación que tienen que ver con la institucionalización del sistema de manera menos eficiente que en las economías de mercado. “Si el ideario socialista es considerado como una sola vertiente igualitaria, entonces no responderá a los desafíos mundiales”.

La humanidad está frente a cambios cualitativos en el ámbito social y mundial. Y los reordenamientos político-ideológicos que se producen parecen testimoniar un proceso de mutación histórica que atraviesa a todo cuerpo social. También asistimos al fin de los socialismos reales y al desplome del marxismo, no como filosofía, pero sí como ideología política y visión de mundo.

Ello significa el fin de dos grandes configuraciones ideológicas que representaron una parte importante de la tradición hegemónica del pensamiento de izquierda en el Siglo XX. Ahora, la gran interrogante es saber si con el derrumbe del socialismo-comunismo y el colapso del marxismo como religión política, el pensamiento socialista del FMLN está acabado, o si estos hechos son un acontecimiento más en un largo proceso en el cual “el ideario socialista puede presentarse de otra manera”.
*Cnel. ® y licenciado en Ciencias Políticas.

 

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