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Palabras
El
homo beligerans escribiendo la historia
Las
escrituras se cumplen. La gloriosa civilización del Siglo
XXI funda las bases de un esperado nuevo orden.
Los genios bárbaros cumplen la antigua sentencia: Ignes
Natura Renovatum Integra (INRI) o sea que Natura entera es
renovada por el fuego. Es así como el deslumbrante fuego
de los tanques, aviones y misiles funda en el mundo el nuevo reino
del homo beligerans. Destruyendo dictaduras y ciudades, intenta
llevarse la triste gloria de alcanzar la victoria de
la primera guerra del siglo.
La gran incógnita es si el nefasto y glorioso homo beligerans
tiene que morir o continuar subyugando al mundo con su poder. La
desconcertante tesis de que sólo el poder de las armas sentará
las bases del nuevo orden trasciende el gran ideal de paz de esta
atormentada civilización. Es más grande el poder de
las armas que el poder del amor. No precisamente el amor mesiánico,
sino el amor y la piedad inteligente de una humanidad que ha llegado
a las estrellas con sus naves de luz, pero no así a su propio
corazón.
Día a Día
Los comunistas están formando grupos de defensa para
evitar un intento golpe de Estado en caso de que ganen las elecciones.
Los grupos, es de suponer, se suman a los ejércitos que las
municipalidades, en contra de claras disposiciones constitucionales,
han creado bajo el disfraz de agentes metropolitanos.
¿Qué barbaridades piensan perpetrar los comunistas (el
FMLN), que reclutan matones para defenderse? ¿Defenderse de
qué? ¿Alguien oyó que los republicanos de Estados
Unidos, los peronistas argentinos, los socialistas españoles
o los nacionalistas hondureños organicen grupos de defensa
para evitar golpes de Estado? ¿Es que cabe dentro de las democracias
que un partido entrene y arme bandas para imponer sus particulares
programas y ocurrencias?
Existen siniestros antecedentes para tal suerte de bandas: bolcheviques,
fascistas, nacional socialistas (nazis), peronistas en la época
de Perón, castristas, sandinistas y chavistas se han valido
de pandillas gangsteriles para doblegar a la oposición, perseguir
a sus adversarios e imponerse a garrote limpio. |
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