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Evangelio
para domingo:
San Juan 6, 61-70
Señor, ¿a quién iremos?
Jesús
se dio cuenta de que sus discípulos criticaban su discurso
y les dijo: ¿Les desconcierta lo que les he dicho?
¿Qué será, entonces, cuando vean al Hijo del
Hombre subir al lugar donde estaba antes? El espíritu es
el que da vida, la carne no sirve para nada. Las palabras que les
he dicho son espíritu y vida. Pero hay entre ustedes algunos
que no creen.
Porque Jesús sabía desde el principio quiénes
eran los que no creían y quién lo iba a entregar.
Y agregó: Como he dicho antes, nadie puede venir a
Mí si no se lo concede el Padre.
A partir de entonces muchos de sus discípulos se volvieron
atrás y dejaron de seguirle. Jesús preguntó
a los doce: ¿Quieren marcharse también ustedes?.
Pedro le contestó: Señor, ¿a quién
iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros
creemos y sabemos que Tú eres el santo de Dios.
Jesús les dijo: ¿No los elegí Yo a ustedes,
los doce? Y sin embargo uno de ustedes es un diablo.
Jesús se refería a Judas Iscariote, hijo de Simón,
pues era uno de los doce y lo iba a traicionar.
Comentario
Jesús, vida de Dios
¿Esto les escandaliza...
Dentro del Evangelio de San Juan, este pasaje es el final del capítulo
seis; a esta altura de la Buena Noticia relatada por el escritor,
Jesús comienza a revelar a sus discípulos que todo
lo expresado anteriormente provocará resistencias que lo
llevarán a la muerte: el precio que es necesario pagar por
anunciar la vida.
Hay entre ustedes algunos que no creen...
Los que abandonan a Jesús critican la dureza o la necedad
de su mensaje, que consideran una tontería o una locura.
En el fondo, si el Mesías no es rey poderoso y milagroso,
no interesa. Pero Jesús da un paso más en su enseñanza,
aunque esto signifique el alejamiento de algunos de sus discípulos...
¡Su seguimiento tiene condiciones que no todos aceptan!
En nuestra actual vida de fe...
Nosotros no somos ajenos de la situación vivida por Jesús:
Él conoció en algunos momentos de su vida crisis,
murmuraciones, incredulidades. Y no todos sus discípulos
fueron fieles: hubo un traidor, y en repetidas ocasiones padeció
incomprensión familiar y oposición por parte de las
autoridades. Incluso toda su vida terminó en un aparente
fracaso.
Hoy, al igual que en tiempos de Jesús, los seguidores de
Jesús somos y debemos ser conscientes de que servir al Señor
de la vida resulta duro y exigente; y más de una vez, ante
la grandeza de la tarea o la hostilidad que encontramos seremos
tentados a marcharnos. Es una bonita ocasión para que pidamos
a Dios que nuestra respuesta a su Hijo Jesús sea siempre
la de Pedro: ¿dónde quién vamos a ir?
Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros creemos y sabemos
que eres el santo de Dios.
P. Sixto Alfonso Flores, Sdb
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