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Operativo
policial en La Unión
La
Unión. No es fácil exponer la vida en la oscuridad,
con frío y cansancio. Pero es el trabajo de los policías.
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José Antonio Hernández
fue uno de los 10 capturados. Lo buscaban por homicidio.
Foto EDH
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Siete y veinticinco de la noche. Para un grupo de policías,
no hubo buenas noches. Tenían una misión asignada:
capturar a varios sospechosos reclamados por los tribunales. Ir
a un operativo significa desvelarse y cargar el cuerpo con adrenalina.
Decenas de agentes estaban listos, vestían uniformes oscuros
y muchos usaban ropa adicional para protegerse del frío.
Sabían lo que les esperaba, cansancio, paciencia, riesgo.
A las 7:50 de la noche, un oficial llamó a formación.
El subinspector Marcial Beltrán, de la Unidad de Investigaciones
de la PNC, recordó a los agentes que necesitarían
precaución para evitar abusos o echar a perder la operación.
No les esperan con tamales ni café. Van a detener a
sujetos peligrosos, concluyó.
A trabajar
A las nueve se dio la orden: Todos a las patrullas.
Con esa frase terminaron las bromas y conversaciones. Los policías
subieron a los vehículos para dirigirse a los sitios que
les habían asignado.
Uno de los lugares a los que irían era la zona rural de Nueva
Esparta. Los grupos de policías empezaron a desplazarse en
estricta formación. El sigilo era la prioridad.
Fueron necesarias dos horas de caminata para llegar al cantón
Talpetate. La fatiga era una fiel compañera de los participantes.
Los policías sufrieron, como en muchos operativos, con lo
que para ellos es uno de los peores dolores de cabeza. El silencio
se rompió con los ladridos de perros.
La marcha continuó. Eran cerca de las once y media de la
noche cuando se acercaron a la casa de José Antonio Hernández,
un hombre de 30 años buscado por homicidio. La vivienda fue
rodeada. Uno de los agentes gritó y tocó la puerta.
Salió la madre de Hernández y les informó que
no estaba ahí, que pasaría la noche en casa de su
hermano, a unos 300 metros del lugar.
Los policías continuaron la marcha y repitieron el procedimiento
en la vivienda que les habían indicado. José Antonio
salió con su tío y se entregó a las autoridades.
A un kilómetro de distancia, en el caserío Palo Blanco,
detuvieron a José Roberto García, acusado de otro
homicidio. Tampoco se opuso y le decomisaron un revólver
38.
En otras zonas del departamento, diferentes patrullas efectuaron
otras capturas. No hubo dificultades. Para suerte de todos, ningún
reclamado se resistió al arresto.
Amaneció y aún había agentes trabajando. Luego
volvieron a sus delegaciones. Habían cumplido su misión.
Los resultados
- En el operativo participaron 60 agentes y 20 investigadores de
la PNC.
- Para desplazarse usaron cinco patrullas. Se dividieron en 15 grupos
operativos, cada uno con función específica.
- Luego de cerca de nueve horas de trabajo, reportaron diez detenciones,
cinco de ellas por homicidio, y cinco por tenencia ilegal de armas
de fuego.
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