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Tema para meditar
Apagón del 14 de agosto de 2003
Yo
estoy seguro de que este es el momento más difícil y
peligroso de la historia. El país llama a los soldados, a los
reservis- tas, a las ciudades.
Análisis histórico. El martes 11 de septiembre de
2001, Estados Unidos fue terriblemente golpeado. Los titulares de
los periódicos eran los más llenos de emoción
de todos los tiempos, incluyendo Pearl Harbor o la Segunda Guerra
Mundial. Algunos de ellos decían Actos malvados,
América ha cambiado para siempre, Día
de terror, Estados Unidos bajo terror, Desconcierto,
El temor golpea el corazón de la nación
, Golpe al nervio militar de Estados Unidos.
A las 8:45 a.m., el vuelo 11 de American Airlines es lanzado contra
una de las Torres Gemelas de Nueva York con 92 inocentes pasajeros
que iban para Los Ángeles. A las 9:03 a.m., un avión
de United Airlines, vuelo 175, con 65 pasajeros, era lanzado contra
la segunda torre. Eran las 9:43 cuando el vuelo 77 de American Airlines
era lanzado contra el Pentágono con 64 pasajeros. La primera
torre se derrumba alrededor de las 10:05, y la segunda cae alrededor
de las 10:28, mientras la sección del Pentágono golpeada
por el avión de American ardería por mucho tiempo,
dejando una gran cantidad de muertos.
Para hacer más dantesco este cuadro, un cuarto avión
de la United Airlines, que también fue capturado en el aire,
pero en el que los pasajeros se enfrentaron a los terroristas, cae
en Pennsylvania a las 10:10 de la mañana.
La CIA y el FBI actúan con gran rapidez e impiden otros secuestros
de aviones y atentados. Los días han sido horriblemente inolvidables;
los muertos, muchos; la destrucción, multimillonaria. La
economía de Estados Unidos y la del mundo ha sido muy golpeada,
a pocos días vemos cómo el desempleo ha aumentado
y la seguridad económica ha sido dañada.
Los Estados Unidos han declarado la guerra a Bin Laden, los Talibanes
y otros grupos terroristas. Las operaciones de Estados Unidos van
desde lo diplomático hasta lo militar, para la guerra que
se espera será por mucho tiempo.
Tristemente, muchos del pueblo de Dios no miran esto como la consecuencia
del desarrollo profético y del amontonamiento del pecado
del mundo, afectando aun a la Iglesia, y por ello lucen tan confundidos
como el mundo que los rodea. Damos gracias al Señor porque
en su misericordia, nos mostró el 31 de diciembre que este
año veríamos calamidades como nunca habíamos
visto antes. No piensen que Estados Unidos va a evitar ser parte
de los efectos apocalípticos de esta hora.
Decía un predicador al ver el apagón de Nueva York
que se realizó por más de 24 horas: Es hora
de pensar en II de Crónicas 7:14 y humillarnos sinceramente
ante el Señor, perdonando y siendo perdonados, amando y siendo
amados, retomando nuestra responsabilidad en el reino y también
en nuestra familia. Buscando la vida de santidad llena del Espíritu
Santo y donde se crucifica el nacionalismo extremista, el racismo
y los prejuicios, siendo leales a Dios y a su Iglesia.
Es hora de que la Iglesia se levante en pie con firmeza, convicción
y disposición a servir al Señor en esta hora tan especial.
Las Torres Gemelas, a pesar de su grandeza, cayeron, pero Dios en
su gloria es inconmovible, y bienaventurados son los que en Él
confían.
Yo estoy seguro de que este es el momento más difícil
y peligroso de la historia. El país llama a los soldados,
a los reservistas, a las ciudades. La Iglesia llama a todos sus
hijos como soldados, testigos y embajadores de su reino. El dedo
de Dios señala su palabra. Oigamos su voz y seamos hacedores
de ella. Luego tenemos una catástrofe de energía eléctrica
que involucra dos grandes potencias con tremendas incidencias traumáticas
en las que sufrieron. La voz más sobresaliente en esto ha
sido la de David Wilkinson de la iglesia Time Square,
de Nueva York. El dijo, antes de lo ocurrido, lo siguiente:
En nuestros días los cristianos estadounidenses tienen
como ejemplo de juicio a Silo, Roma, Cartago, Nínive o Londres,
cada una de estas ciudades fue derribada en justos juicios. Sin
embargo, pecaron menos que nuestras grandes ciudades estadounidenses;
la ciudad de Londres del Siglo XVII no imprimía pornografía
ni tenía películas prohibidas para menores, ni tenía
sexo por Internet, ni había una televisión pervertida,
ni organizaciones militantes de homosexuales, no tenían leyes
en contra de la religión, no se habían prohibido las
oraciones públicas y el gobierno no apoyaba los abortos.
No me queda ni una sola duda decía él,
la ciudad de Nueva York, Wall Street y Estados Unidos están
viviendo un tiempo prestado, ya no es medianoche en Estados Unidos
y ha pasado la medianoche. De acuerdo con lo que leo en la Biblia,
Dios puede enviar su juicio en cualquier momento a partir de ahora.
Y luego, muy proféticamente, dijo: Tal vez algún
loco o alguna advertencia a la que no se le ha puesto atención
comenzará el pánico que ponga fin a todo. En días
por venir, es probable que veamos la aparición de una prosperidad
incluso mayor, pero, a su tiempo, el juicio de la ira de Dios nos
espera.
*Pastor.
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