Turismo
 
Inicio del Sitio Viernes 22 de agosto
 

 

..NOTICIAS

..SERVICIOS
CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
SUSCRIPCIONES
ESCRIBANOS
CONOZCANOS

..REVISTAS

..OTROS SITIOS
MUJER
DIARIOS:
ORIENTE
OCCIDENTE
GUIA DE OCIO
ELSALVADOR.COM
EN EL MUNDO
 
 

Tema para meditar
Apagón del 14 de agosto de 2003

Edgar López Bertrand*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Yo estoy seguro de que este es el momento más difícil y peligroso de la historia. El país llama a los soldados, a los reservis- tas, a las ciudades.

Análisis histórico. El martes 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos fue terriblemente golpeado. Los titulares de los periódicos eran los más llenos de emoción de todos los tiempos, incluyendo Pearl Harbor o la Segunda Guerra Mundial. Algunos de ellos decían “Actos malvados”, “América ha cambiado para siempre”, “Día de terror”, “Estados Unidos bajo terror”, “Desconcierto”, “El temor golpea el corazón de la nación” , “Golpe al nervio militar de Estados Unidos”.

A las 8:45 a.m., el vuelo 11 de American Airlines es lanzado contra una de las Torres Gemelas de Nueva York con 92 inocentes pasajeros que iban para Los Ángeles. A las 9:03 a.m., un avión de United Airlines, vuelo 175, con 65 pasajeros, era lanzado contra la segunda torre. Eran las 9:43 cuando el vuelo 77 de American Airlines era lanzado contra el Pentágono con 64 pasajeros. La primera torre se derrumba alrededor de las 10:05, y la segunda cae alrededor de las 10:28, mientras la sección del Pentágono golpeada por el avión de American ardería por mucho tiempo, dejando una gran cantidad de muertos.

Para hacer más dantesco este cuadro, un cuarto avión de la United Airlines, que también fue capturado en el aire, pero en el que los pasajeros se enfrentaron a los terroristas, cae en Pennsylvania a las 10:10 de la mañana.

La CIA y el FBI actúan con gran rapidez e impiden otros secuestros de aviones y atentados. Los días han sido horriblemente inolvidables; los muertos, muchos; la destrucción, multimillonaria. La economía de Estados Unidos y la del mundo ha sido muy golpeada, a pocos días vemos cómo el desempleo ha aumentado y la seguridad económica ha sido dañada.

Los Estados Unidos han declarado la guerra a Bin Laden, los Talibanes y otros grupos terroristas. Las operaciones de Estados Unidos van desde lo diplomático hasta lo militar, para la guerra que se espera será por mucho tiempo.

Tristemente, muchos del pueblo de Dios no miran esto como la consecuencia del desarrollo profético y del amontonamiento del pecado del mundo, afectando aun a la Iglesia, y por ello lucen tan confundidos como el mundo que los rodea. Damos gracias al Señor porque en su misericordia, nos mostró el 31 de diciembre que este año veríamos calamidades como nunca habíamos visto antes. No piensen que Estados Unidos va a evitar ser parte de los efectos apocalípticos de esta hora.

Decía un predicador al ver el apagón de Nueva York que se realizó por más de 24 horas: “Es hora de pensar en II de Crónicas 7:14 y humillarnos sinceramente ante el Señor, perdonando y siendo perdonados, amando y siendo amados, retomando nuestra responsabilidad en el reino y también en nuestra familia. Buscando la vida de santidad llena del Espíritu Santo y donde se crucifica el nacionalismo extremista, el racismo y los prejuicios, siendo leales a Dios y a su Iglesia.

“Es hora de que la Iglesia se levante en pie con firmeza, convicción y disposición a servir al Señor en esta hora tan especial”. Las Torres Gemelas, a pesar de su grandeza, cayeron, pero Dios en su gloria es inconmovible, y bienaventurados son los que en Él confían.

Yo estoy seguro de que este es el momento más difícil y peligroso de la historia. El país llama a los soldados, a los reservistas, a las ciudades. La Iglesia llama a todos sus hijos como soldados, testigos y embajadores de su reino. El dedo de Dios señala su palabra. Oigamos su voz y seamos hacedores de ella. Luego tenemos una catástrofe de energía eléctrica que involucra dos grandes potencias con tremendas incidencias traumáticas en las que sufrieron. La voz más sobresaliente en esto ha sido la de David Wilkinson de la iglesia “Time Square”, de Nueva York. El dijo, antes de lo ocurrido, lo siguiente:

“En nuestros días los cristianos estadounidenses tienen como ejemplo de juicio a Silo, Roma, Cartago, Nínive o Londres, cada una de estas ciudades fue derribada en justos juicios. Sin embargo, pecaron menos que nuestras grandes ciudades estadounidenses; la ciudad de Londres del Siglo XVII no imprimía pornografía ni tenía películas prohibidas para menores, ni tenía sexo por Internet, ni había una televisión pervertida, ni organizaciones militantes de homosexuales, no tenían leyes en contra de la religión, no se habían prohibido las oraciones públicas y el gobierno no apoyaba los abortos.

“No me queda ni una sola duda —decía él—, la ciudad de Nueva York, Wall Street y Estados Unidos están viviendo un tiempo prestado, ya no es medianoche en Estados Unidos y ha pasado la medianoche. De acuerdo con lo que leo en la Biblia, Dios puede enviar su juicio en cualquier momento a partir de ahora”.

Y luego, muy proféticamente, dijo: “Tal vez algún loco o alguna advertencia a la que no se le ha puesto atención comenzará el pánico que ponga fin a todo. En días por venir, es probable que veamos la aparición de una prosperidad incluso mayor, pero, a su tiempo, el juicio de la ira de Dios nos espera”.

*Pastor.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal