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También encontrarás un peral en la llanura. Sus frutos son dulces y perfumados, y su sombra te guarecerá del sol... Si preguntas a uno y a otro el porqué de su dulzura o de su amargura, ambos te dirán que así los hizo la vida, la evolución natural, la mano creadora... De igual manera si vas por la llanura humana encontrarás hombres dulces y otros amargados. Unos darán optimismo, amor, ánimo, alegría; en cambio, otros, negativismo, rencor, desánimo y amargura... Y tú pensarás en el cardo humano y en el peral humano. Dulzura y amargura del hombre y la llanura. Como Jesús, identificarás por sus frutos al árbol y al hombre. Comprendamos esta metáfora para evitar que la vida nos vuelva un cardo el corazón. Por el contrario, procurar que aun ante todas las adversidades, logremos florecer y como el peral amanezcamos un día con las ramas cargadas de frutos para el tiempo de la cosecha. La luminosa cosecha de nuestra esperanza. Día a Día Lo primero que se alega para contrarrestar el Plan Mano Dura, es
que hay que ir a las causas de la delincuencia. |
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