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Los testimonios de vecinos permiten reconstruir parte de lo ocurrido. Pero hasta ayer no se había definido quién era la muerta ni quién la mató. La vivienda tiene el número 121 y es muy conocida por los vecinos. A muchos les da miedo pasar cerca, ya que en su interior frecuentemente permanecían integrantes de maras. Ahí se bebía licor, los gritos eran frecuentes y según algunos, sus paredes ocultaban a delincuentes que la usaban para repartirse lo que robaban en otras partes. La noche del sábado hubo una reunión en el sitio. Varios hombres y tres mujeres estaban en la casa. Sólo dos de las mujeres se fueron horas después. La muerte Una llamada anónima alertó a los policías la noche del domingo. Algo raro pasaba en esa casa. Varios agentes llegaron a la comunidad a inspeccionar. No hallaron nada raro en la zona construida, pero al revisar el patio en la parte trasera, hallaron en una zona con mucha vegetación, el cuerpo de una mujer. Estaba enterrado, pero sus pies eran visibles. Por la oscuridad, el cuerpo no fue exhumado hasta la mañana de ayer. Los forenses establecieron que era de entre 25 y 35 años y presentaba numerosas lesiones causadas con arma blanca, así como varios orificios que los forenses definirán si fueron causados por proyectiles o armas punzantes. No había nadie en el lugar. Posiblemente la casa fue abandonada luego de ocurrir el crimen. Muchos vecinos se acercaron al notar la presencia policial y todos hablaban de los desórdenes que se producían en el sitio. Hubo quienes indicaron que al lugar llegaban cerca de 20 sujetos y que con frecuencia iban a robar a colonias cercanas. Mientras algunos policías buscaban infructuosamente quienes quisieran dar declaraciones formales, el cadáver fue llevado al Instituto de Medicina Legal para establecer las causas de su muerte y esperar que sea identificado. |
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