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La nota del día
Mareros arrasan con la solución
Hay muchísimos países más pobres que El Salvador
pero con índices de criminalidad más bajos y tolerables
que los nuestros.
La Procuradora, al igual que los comunistas y sus aliados, sostiene
que en vez de perseguir y apresar mareros, deben las autoridades
atacar las causas primarias del problema. Y acto continuo
viene el rosario de señalamientos: los hogares en abandono,
la falta de educación, la carencia de oportunidades de trabajo,
la marginación, etcétera.
El paso que recomiendan y con los planteamientos que se les ocurren,
llegaremos al 2050 sin que las cosas se arreglen. Comencemos por
un hecho: los mareros destruyen escuelas, aterrorizan escolares
y se oponen a que los jóvenes no mareros reciban una educación.
Es decir, los mareros no sólo rechazan uno de los remedios
que propone la hermandad procuradora-comunistas, sino que se ocupan
en aniquilar al sistema educativo. En los días en que ha
operado Mano Dura, los directores de centros de enseñanza
reportan no sólo una normalización de la asistencia
de escolares, sino que hay más tranquilidad entre ellos y
sus familias.
Hay causas y nadie lo niega. Si a los efemelenistas y a la Procuradora
les aflige la situación de los hogares en abandono, pueden
proponer las leyes que en otros países desalientan la deserción
de los machos de las familias. En Costa Rica hay castigos precisos
para disuadir a los hombres a dejar en el desamparo a sus hijos:
no pueden sacar licencia de manejo, no obtienen pasaporte y la ley
les obliga a descontar sus salarios. Con sólo eso se solucionaría
la principal causa de la pobreza extrema en el país: la irresponsabilidad
paterna.
El análisis izquierdista parece muy profundo y consecuente
con las realidades nacionales, pero no pasa de ser una bobería,
por no decir perversidad. Hay muchísimos países más
pobres que El Salvador pero con índices de criminalidad más
bajos y tolerables que los nuestros. Está el caso de Nicaragua,
que los comunistas y Jimmy Carter hundieron en una pobreza terrible
pero donde hay poca delincuencia en comparación con El Salvador
y Guatemala. Lo mismo podríamos decir de Haití y de
la India.
Antes se protegía al honrado
La Procuradora va más lejos al pretender que el problema
de la delincuencia marera es de menor importancia. Inclusive llega
a decir que la cárcel de máxima seguridad es innecesaria
pues aquí no hay esa clase de criminalazos. ¿Es que
desconoce casos como el de El Directo, que antes de
los diez y siete años cometió casi veinte homicidios
y asesinatos? ¿Y secuestradores como la banda de Marcelo?
¿Y las bandas de robacarros que matan? ¡Vaya macabro
sentido del humor que tiene!
Las lacras sociales, como demostró el ex alcalde de Nueva
York, Rudolph Giulianni, comienzan por erradicarse atacando los
efectos: su plan de Cero Tolerancia, muy similar al de Mano Dura
del gobierno Flores, dio efectos inmediatos y contundentes. Ahora,
a diferencia de antes, se puede caminar casi a todas horas por las
calles neoyorquinas y salir vivo de allí. Por lo mismo, sugerimos
con todo respeto a la Procuradora y a los diputados opositores a
ir de grupos de dos en dos por las barriadas de Soyapango a cualquier
hora. Antes de que los comunistas dispusieran liberarnos a los salvadoreños,
también era posible ir por nuestras calles sin ser asaltados,
robados o asesinados. En aquellos tiempos la gente honrada era la
protegida, no los delincuentes.
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