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Hay
locales en la capital desde el siglo pasado
Salones que han hecho historia
Después
de 40 años, las salas de baile aún son visitadas por
gente de todos los estratos sociales.
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| Donde hoy está la Farmacia Universal,
18a. Av. Norte y calle Concepción, estuvo el salón
conocido como Los Millonarios. Foto: EDH/Nelson
Dueñas |
La historia de los salones de baile capitalinos se remonta a los
años 60, cuando aparece Los Millonarios, del locutor Víctor
Tizón, que funciona en Calle Concepción y 18a. Avenida
Norte, donde hoy está la oficina de Servicios Generales de
AA, contiguo a farmacia Universal.
En esa fecha los hombres pagaban un colón y les extendían
una tarjeta para ingresar; mientras hoy cancelan $1 y $2.30, a excepción
que ellas ingresan gratis.
Los Millonarios y Los Pumas surgen en la misma fecha, pero sólo
duran seis años.
Como la fiebre por los salones de baile ya había iniciado,
Mariano Vásquez inaugura El Impala, que funciona de 1966
a 1975, en el mismo local donde estaban Los Millonarios.
El ambiente en el Impala era calmado, no vendían bebidas
alcohólicas, dice Alfredo Linares, quien visita los
salones de baile desde los 14 años.
Jorge Valle, Jocote, encargado de sacar a los bolos
en Los Pumas, señala que antes no necesitaban mucha vigilancia,
ya que el ambiente era más sano.
A los salones de baile llegaban jóvenes que jamás
pensaron encontrar ahí a su media naranja, a tal punto que
muchos formaron hogar.
Linares se casó con doña Francisca, y después
de 46 años, todavía visita los salones de baile.
El Chele, como se le conoce, quien arregla calzado de
profesión, visitó el primer salón de baile
en Cuscatancingo, invitado por amigos.
Bailé por dos razones, una porque me darían
una gaseosa y pasteles, y la otra, porque si no me darían
una patada, dice.
Dice que en los 60 había que saber bailar, contrario a la
actualidad que cualquiera se para en cuatro ladrillos y ni él
sabe lo que hace.
Asimismo, no olvida la vez que fue premiado en San Marcos como mejor
bailarín, reenganchándose con igual presea en Los
Incógnitos, que funcionó sobre la 6a. Avenida Sur
y 6a. Calle Oriente frente a la PNC.
El Billos fue instalado contiguo a la imprenta Ahora, después
en la 2a. planta del Edif. Kuri, siempre sobre la 3a. Calle Oriente
y 4a. Avenida Sur. Dejó de operar en los 80, a raíz
de la explosión de una granada, con saldo de dos muertos
y varios heridos.
Más de 30 salones de baile registra la historia, algunos
funcionaron por corto tiempo, reapareciendo después con el
mismo nombre, bajo otra administración.
De los años 60 a la fecha, hasta la música ha variado;
pero aún se oyen cumbias, rock and roll, los boleros de Joe
Basil, Daniel Santos, Sonia López y la Sonora Matancera,
o los mosaicos de la Billos.
Tenía un vicio bien fuerte, pues era de los primeros
que llegaba a los salones de baile, es decir, desde las 2:00 de
la tarde que abrían hasta que cerraban, concluye Linares.
Los Gatos negros, en Soyapango, fue otro de los salones que hizo
historia. Pero el que tiene más años de existir y
en el mismo sitio, en Avenida Monseñor Romero y 11a. Calle
Oriente, es El Padrino.
De 30 salones, aún funcionan seis
Existen desde 1960, visitándoles diversas personalidades.
- Millonarios: 1960-66
- Los Pumas: 1960-75
- El Impala: 1966-75
- Chicos buenos: 1965-68
- Gatos negros: 1967-75
- Concordia: Desde 1978
- Meseros: Desde 1970
- Billos: 1974-1987
- Amigos: 1978-2003
- Belén: 1965-79
- Paraíso: 1980-85
- Incógnitos: 1968-80
- Festras: Desde 1970
- Samcap: 1979-2003
- Motoclub: 1968-80
- Tavares: 1978-87
- Cristo Negro: 1970-88
- Tropa loca: 1971-80
- Padrino: Desde 1965
- Buenos Aires: 1977-82
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