| |

El
Salvador en perspectiva
Crisis
insólita
Las
fiestas se pueden, y se deben celebrar, pero sin paralizar gran
parte de la actividad productiva y prestación de servicios
necesarios.
Creemos que los historiadores del futuro calificarán la
época en que vivimos como tan significativa como el fin del
feudalismo y el desarrollo de la revolución industrial, y
hablarán del Siglo XXI como los cien años de
la adaptación. Durante los 2,000 años de la
Era Cristiana, que para los demógrafos occidentales comienza
en 1 A.D., el crecimiento de la población humana ha sido
cada vez más vertiginoso.
Los académicos reconocidos en la materia estiman que la población
humana mundial en el año 1 A.D. fue de 200 millones. No hemos
podido establecer cómo llegaron a esa cifra, pero tampoco
hemos encontrado quien la refute y la aceptamos. Sólo 1,850
años más tarde, en 1850, se estima que la población
mundial había alcanzado mil millones y sólo 80 años
más tarde, o sea en 1930, la población se había
doblado a dos mil millones. Apenas 66 años más tarde,
o sea en 1996, la población se había triplicado a
seis mil millones. En otras palabras, donde se alimentaba y vivía
una sola persona, hoy hay 30, pero donde la densidad de población
es mayor, puede haber muchos cientos.
Los 200 millones de seres humanos que compartían la tierra
hace 2 mil años habían logrado distintos niveles de
adelanto. Una parte todavía se alimentaba de lo que le proveía
la naturaleza. La más adelantada cultivaba sus alimentos
y no dependía de la flora y fauna para sobrevivir.
El crecimiento de la población, poco a poco, fue agotando
la capacidad de la naturaleza de sostener a la mayoría y
la solución fue el desarrollo agropecuario, que durante largo
período fue la base de la economía doméstica
y la externa mundial. Cuando el crecimiento poblacional y el agotamiento
de los recursos de la naturaleza se agotaban, el remedio era la
emigración en masa, generalmente por conquista.
Con los adelantos en los métodos de producción, la
economía agropecuaria perdió su ascendencia. La revolución
industrial y la tecnología moderna transformaron radicalmente
la estructura social y las costumbres milenarias basadas en la familia.
La crisis insólita que percibimos es la reconciliación
de los problemas milenarios económicos, sociales y políticos
de siempre con las condiciones actuales.
La fuente de la energía del comercio, que es el andamio de
la economía, es la producción y el consumo, y su estabilidad
depende de una reciprocidad satisfactoria. El catalizador es la
mano de obra. Por un lado, es compensada por producir y, por otro,
consume para compensar al productor. Encontrar un balance justo
para esta ecuación ha sido motivo de discordia interminable
desde que el hombre aprendió a contar.
Cuando hay exceso de producción o su costo no es competitivo,
el problema se reduce a disponer de los excedentes ampliando el
mercado, subsidiando el producto para poder vender a menos de costo,
prohibiendo la venta de productos competitivos, o perfeccionando
el sistema de producción para volverlo eficiente. ¿Pero
qué se puede hacer si los adelantos en la automatización,
necesarios para lograr la competitividad vuelven obsoleto un alto
porcentaje de la mano de obra?
Los otros problemas que mencionamos se prestan a paliativos provisionales,
pero mantener la mano de obra productiva y autosostenible es el
gran reto del futuro. Involucra cambios en lo social, lo político
y en la economía. Hay que agregar que se han inventado armas
tan poderosas que son capaces de exterminar todo ser viviente terrenal.
La historia enseña que, si los hombres tienen armas, es inevitable
que las usen, aunque corren el riesgo de morir. Por eso el Siglo
XXI se llamará Los cien años de adaptación,
porque no adaptamos, no habrá historiadores ni nada.
ACLARACIÓN. La Dirección General de Migración
nos aclara que sus servicios no fueron cerrados, como otras oficinas
del gobierno, del 1 al 6 de agosto, como se menciona en nuestro
artículo El costo de las fiestas, del 10 de agosto,
de acuerdo con su boletín del 31 de julio. Explicamos que
nuestros artículos se entregan con anticipación, por
tal motivo no vimos el mencionado boletín. De todos modos,
les felicitamos por el buen servicio que brindan, según nos
informan.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.
|
|