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La nota del día
Nueva protección a los mareros
Sólo los ciegos dejan de ver los terribles daños causados
a los salvadoreños, por la Ley del Menor Infractor y las
legislaciones favorables al criminal.
Los comunistas y sus aliados se oponen a bajar la edad penal, lo
que permitiría juzgar como adultos a jóvenes que perpetran
graves delitos. Blandiendo una serie de convenciones, alegatos diversos
y medias verdades, alegan que con eso protegen a los menores,
aunque dejen en peligro a todos los habitantes.
En más y más países del primer mundo, niños
y adolescentes que cometen delitos graves están siendo juzgados
con todo rigor, aunque se les interne en centros especiales. Niños
de hasta siete años han sido condenados por asesinato, homicidio,
robo y asalto.
Tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, las penas impuestas
han sido severas, incluyendo cárcel a perpetuidad. Eso se
hizo con niños que estrangularon otros niños, con
un jovencito que mató a patadas a una criatura de cuatro
años y otros que intentaron o lograron asesinar a sus padres.
Los que ahora se rasgan las vestiduras en favor de los delincuentes
juveniles, no vacilaron, durante la guerra, en reclutar niños
de hasta diez años para mandarlos a combatir. Las pobres
criaturas, secuestradas en cantones y caseríos, eran las
avanzadas de las bandas; los niños servían de blancos
móviles para que los guerrilleros descubrieran las posiciones
del Ejército. La mayoría de esos niños quedó
allí, mientras los que sobrevivieron son ahora fervientes
militantes comunistas.
Perverso favor se hace a niños y jóvenes en este país,
al cubrirlos de un manto de cuasi impunidad. Comencemos con una
tremenda realidad: que las principales víctimas de los delincuentes
juveniles, son niños y jóvenes que estudian y llevan
vidas encajadas en la decencia.
Piel de gato, patas de gato...
Ningún vecino de barriada ignora que los jovencitos son aterrorizados
por los menores delincuentes, que los presionan, amenazan y llegan
a matar cuando no se unen a sus bandas. Conocemos sobrados casos
de familias que han tenido que mandar hijos e hijas a vivir a otras
partes para salvarlos.
Lo más grave, empero, es que las leyes de supuesto beneficio
para los jóvenes les causan perjuicios permanentes en su
mentalidad. Crecer con la idea de que pueden perpetrarse asaltos,
robos y vejaciones sin castigo, es la manera más efectiva
de formar los criminales del futuro.
Como hemos venido diciendo desde hace años, promulgar leyes
para suizos en países donde no hay suizos degenera
una sociedad. Sólo los ciegos dejan de ver los terribles
daños causados a los salvadoreños, por la Ley del
Menor Infractor y las legislaciones favorables al criminal.
Sólo ciegos, asimismo, dejan de ver el interés de
los comunistas en proteger a las maras.
Comenzando porque dentro de la Universidad organizan bandas similares,
las usan en sus desórdenes, las hacen desfilar por las calles
y las preparan para constituirse en los futuros círculos
bolivarianos salvadoreños. Eso lo vienen haciendo desde
hace ochenta años: hubo semejantes grupos de choque antes
del alzamiento comunista del treinta, a la caída del general
Martínez, en los cincuenta y en los años previos al
lanzamiento de la ofensiva del terror.
El centro político, como es de esperarse, se
unió de inmediato a la posición de los comunistas.
No se ha dado un caso, en que el centro no termine acuerpando
a los comunistas, y luego votando con ellos. Si tienen piel
de gato, patas de gato....
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