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En
palabras del maestro
Acontinuación
parte de una entrevista realizada en mayo de 2001 a Esteban Servellón,
con el objetivo de conocer su historia, sus anécdotas y recuerdos
de la música salvadoreña. Por diferentes motivos,
la entrevista no se publicó, pero quedó guardada en
casete y es ahora que reproducimos parte de esa charla.
Aquí, el maestro Servellón hace memoria de los momentos
especiales en su vida y su carrera. Además, habla sobre el
trabajo que realizaba en la escuela Cecilio Orellana, de San Esteban
Catarina, donde compartió, por muchos años, sus conocimientos
con los jóvenes.
¿Qué actividades realiza actualmente?
Actualmente, estoy pensionado y obligaciones de empleo no
tengo. Estoy de director de una escuela de artes en San Esteban
Catarina. Damos música, pintura, teatro, idiomas como italiano,
la secretaria da inglés... Abarcamos algunas áreas
de la cultura.
Fue iniciativa de un pintor que se llama Miguel Tomás Murillo.
Él la comenzó a organizar durante la guerra. Fue por
el 88... Logró reunir muchas pinturas, cuadros de Camilo
(Minero), Carlos Cañas y varios pintores. Música también
de varios pintores salvadoreños ya fallecidos y que están
vivos también, y conquistó a unos maestros que ya
están jubilados y que son oriundos de ahí de San Esteban.
Incluso, estos todavía permanecen ahí dando clases
gratis. La escuela vive de dádivas, porque no tenemos presupuesto
para pagarles... a los alumnos les cobramos una cuota simbólica,
15 colones mensuales, a los que pueden.
Fuera de la labor cultural, también hacemos labor social
porque con la escuela evitamos que haya maras. En cambio, en Apastepeque,
San Vicente, en San Lorenzo hay un gran problema. En San Esteban
no hay maras... fíjese, los alumnos de pintura son 44 ó
45 adolescentes, de los que son problema ahora, pero ellos no, pasan
pintando, haciendo cosas manuales.
Cuesta bastante porque no tenemos presupuesto... teníamos
la ayuda de una entidad belga, pero ahora, El Salvador ya no tiene
guerra, ya no le hacen caso. La única ayuda que tenemos es
de Concultura, pero para la construcción de nuestro edificio,
porque funciona la escuela en una casa, que por cierto con el terremoto
del 13 de febrero se cayó.
Además del trabajo en la escuela, ¿qué otras
actividades realiza?
Nada más eso de trabajo, y escribir mis locuras, mi
música y me dedico a leer.
¿Cuáles son los libros que más le gusta
leer o los temas que más le llaman la atención?
Por ejemplo, ahora estoy leyendo sobre leyes. Leo de filosofía
porque yo estudié Filosofía en la universidad, sólo
que no me gradué, pero me interesaba el conocimiento, pero
también porque llegue hasta cuarto año. En esa época
me nombraron director de la Sinfónica y eso, y ya no pude
terminar. Mis rutinas son variadas, pero siempre del tipo humanista.
Cuénteme, ¿cuándo comenzó a dedicarse
a la música?
En serio desde siempre. Comencé cuando tenía
siete años, en mi pueblo. Ya cuando tenía ocho o nueve
ya andaba con un violín ahí cantando en la iglesia.
¿El violín era el instrumento favorito o era el
que tenía en ese momento a la mano?
Ese me pusieron a estudiar. Cuando uno comienza no sabe ni
qué, yo después me he dado cuenta de que hubiera estudiado
otro instrumento. Eran las cosas que el maestro me podía
enseñar... un maestro muy bueno, de los maestros de pueblo
por supuesto, empíricos, pero este maestro era compositor
y dramaturgo.
El dijo que estudiara violín porque no había maestro
de coro en la iglesia, y yo tenía una voz de niño
todavía.
Venimos aquí (a San Salvador) después del terremoto
de 1936. Nos tuvimos que venir porque sufrimos la muerte de mi papá
y una hermana mayor, nos quedamos damnificados y nos venimos. Aquí
entre a la Escuela Nacional de Música, ya tenía 14
años. El director era también de allá del pueblo,
Domingo Santos, a seguir los estudios. Terminé lo que era
más o menos la escuela. Uno de mis maestros fue Don Rubén
Arauz.
¿En ese momento pensó que la música iba
a ser la profesión de su vida?
Ni lo pensaba, pero era lo que me daba de comer. Comencé
a ganar en misas, en rezos, tanto aquí como en los cantones,
hasta Tonacatepeque. Eso lo hacía siempre que las clases
de la escuela me lo permitieran. Así pasé desde el
37 (1937) hasta el 40 (1940), cuando conseguí un empleo.
Esteban Servellón continuó su charla hablando de las
vicisitudes que enfrentó para salir adelante en su profesión
de músico. Sin embargo, lo hace con mucho orgullo y satisfacción,
pues amaba la música.
Casi cumplía los 30 años cuando le ofrecieron una
beca para ir a estudiar a Roma. El único problema era
que ya estaba casado y tenía dos hijos, contó.
Pero se fue y lo que hizo fue enviarle a su esposa la tercera parte
de lo que le daban para la beca. Fueron cuatro años los que
duraron sus estudios en Roma, donde se especializó en composición
y dirección de orquesta. Bien pude haberme quedado
por allá, nos dijo.
Finalmente, la última pregunta: ¿Cuál ha
sido la mayor riqueza que le ha dejado su profesión?
Me ha quedado la satisfacción de haber podido cumplir
con mis deberes y de poder tener la oportunidad de trasladar mis
conocimientos a muchos muchachos, por ejemplo German Cáceres.
El maestro Servellón terminó esta entrevista asegurando
que pasaba la mayor parte de su tiempo en San Esteban Catarina,
en la escuela de artes. Además, nos contó que tenía
muchos nietos y bisnietos, y que varios miembros de su familia llevan
su nombre.
Gran
pesar
La muerte del maestro Esteban Servellón ha impactado al mundo
de la cultura y la música de El Salvador. Muchos consideran
que su labor en esta rama de las artes es una de sus mayores aportaciones,
otros dicen que la labor que realizó en la escuela de San
Esteban Catarina es su mayor contribución. El pesar por la
muerte del maestro es compartido por quienes lo conocieron a él
y a su trabajo.
Es una gran pérdida para el patrimonio cultural del país,
especialmente en el campo humano. Tenía gran vocación
de servicio.
Ing. Gustavo Herodier
Presidente de Concultura
Es
una gran pÉrdida para la cultura nacional. Fue maestro
y pionero de la música contemporánea. ojalá
que su obra no se olvide.
Irvin Ramírez
Sinfónica Nacional
El país pierde un valor de la música nacional y
lamentablemente en una de la ramas artÍsticas más
frágiles. Me impactó su muerte.
Carlos Cañas Dinarte,
Historiador.
Esteban
fue director de la sinfónica por varios años, fue
amigo y maestro. me causa gran pesar su muerte.
Dr. German Cáceres.
Director de la Sinfónica Nacional
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