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TPL:
una sigla mágica en el camino del TLC
El
sector textil no tiene claro su futuro en el tratado que se negocia
con EE.UU. Todo depende del TPL, un mecanismo al que odia una parte
de la industria, en tanto que la otra le deposita sus esperanzas.
¿Qué es el TPL y a quiénes favorece? Análisis
del proceso
A
los textileros y a los confeccionistas de Centroamérica les
costó ponerse de acuerdo para elaborar la oferta de negociación
que presentaron a los Estados Unidos, en las conversaciones del
Tratado de Libre Comercio (TLC). Empero, ese esfuerzo no ha servido
aún para que la contraparte abra su mercado.
Y no ha servido porque la oferta presentada contiene una dosis difícil
de tragar por parte de los textileros estadounidenses: se pide cuotas
sin aranceles para la ropa fabricada en la región con telas
asiáticas.
En la jerga de los negociadores se trata de aplicar el mecanismo
conocido como Textile Promotional Level (TPL), consistente en que
dentro de un tratado comercial, un país le acepte a sus socios
utilizar materias primas de una nación no firmante del acuerdo.
La propuesta del TPL es considerada como un insulto por los textileros
centroamericanos y estadounidenses.
Intereses
A nivel regional, el TPL es la manzana de la discordia entre confeccionistas
y fabricantes de telas. En ambos bandos hay fuertes intereses y
significativos montos invertidos en la industria que han complicado
la vida a los técnicos a cargo de negociar este tema en el
TLC.
Por ejemplo, a David Spooner, negociador de textiles y confecciones
de Estados Unidos, casi le cuesta el cargo, porque admitió
montos considerables de TPL y otras cuotas en el Tratado que su
país firmó con Vietnam.
Entonces, en el caso del TLC con Centroamérica, los primeros
en oponerse a repetir la experiencia de Vietnam son las estadounidenses
Asociación de Textileros (Atmi) y la Asociación Hilandera
(Ayusa).
La misma posición asumieron los textileros centroamericanos
cuando los confeccionistas propusieron la fórmula TPL al
estructurar la oferta de negociación, en el pasado enero.
Unas 50 fábricas textileras concentradas en Guatemala, El
Salvador y Honduras se enfrentaron contra más de 200 confeccionistas
de capital estadounidense, con inversiones en El Salvador, Guatemala,
Honduras y Nicaragua.
Los textileros se opusieron al uso de telas asiáticas e hindúes,
porque el uso de las mismas quebraría a la industria, según
sus propios argumentos.
Por su lado, los confeccionistas pujaban por preferencias amplias
e ilimitadas para cualquier tipo de tela, e incluso un TPL que permitiera
75 millones de metros cuadrados en confecciones elaboradas con telas
asiáticas, una cantidad superior a la otorgada por Estados
Unidos a México, en el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (Tlcan o Nafta).
En este grupo se encuentran los empresarios interesados en usar
telas asiáticas y quienes argumentan que éstas son
de mejor calidad que las regionales, las cuales, a su vez, son escasas
en algunas variedades o tipos.
Por el lado de los textileros se encuentran aquellos que defienden
el desarrollo del valor agregado que la industria tendría
si le compran el hilo a los Estados Unidos, cadena productiva que
no se tendría si se sigue la línea de los confeccionistas.
Estrategias
Según las fuentes consultadas en el sector, ambos bandos
debieron llegar a un acuerdo que hasta la fecha ha costado mantener.
Los disensos se superaron en marzo, en la tercera ronda de negociaciones,
cuando los confeccionistas accedieron a aceptar la posición
de los textileros, con la condición de cambiar de estrategia,
si la negociación con Estados Unidos se llegara a entrampar.
Y se entrampó. Estados Unidos no acepta el TPL que los confeccionistas
anhelan y ahora esta industria centroamericana tiene que cambiar
la propuesta presentada.
Para Eduardo Ayala Grimaldi, negociador oficial de El Salvador,
se deben buscar acomodos que no dañen a Centroamérica
ni a Estados Unidos.
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| El año pasado, las exportaciones
de ropa de China a Estados Unidos crecieron 76%, al verse libre
de las cuotas en prendas de algodón y seda. Actualmente
exporta 1,900 millones de metros cuadrados. Foto:
EDH |
Regina Vargo, jefa negociadora del equipo estadounidense, dijo
sin mayores explicaciones, que estaba considerando la posibilidad
de una regla que se aplique a las telas y a la necesidad de variar
las fuentes de abastecimiento.
Esta semana el Consejo Centroamericano de Textiles y Confecciones
(Cecatec), organismo conformado precisamente después de que
se superaron las diferencias entre los dos ramos, se reunirá
en Miami con la Atmi y con el Consejo Nacional de Algodoneros (NCC)
de Estados Unidos, para buscar una fórmula de negociación
que no hable de TPL.
A los algodoneros les conviene apoyar a Centroamérica, porque
siempre han sido sus clientes. A los importadores de ropas de marca
también les interesa la región, pues se trata de su
fuente de abastecimientos.
A los textileros (estadounidenses) también les conviene,
porque la región le compra el 57% de la materia prima para
fabricar ropa, advirtió Jesús Canahuati, de
la Asociación de Maquilas de Honduras.
Caso Canadá
Con Canadá la historia ha sido todavía más
difícil que con Estados Unidos. Canadá no ha aceptado,
tras un año de negociaciones, ningún tipo de TPL ni
ropa centroamericana fabricada con insumos de la región,
mientras la industria goce de subvenciones fiscales.
El mismo ministro de Economía de El Salvador, Miguel Lacayo,
trató de desentrampar la negociación con Canadá,
al proponer la creación de TPL y otros tipos de cuotas, con
tal de abrir mercado a los confeccionistas, sin éxito.
En realidad, consideran las fuentes consultadas, los pocos textileros
canadienses se han empeñado en impedir la competencia centroamericana
y el uso de tela asiática.
A los textileros de Canadá y de Estados Unidos les espanta
una embestida de confecciones de origen chino, país que en
el 2005 no tendrá cuotas que le impidan entrar a sus mercados.
El año pasado, las exportaciones de ropa de China a Estados
Unidos crecieron 76%, al verse libre de las cuotas en prendas de
algodón y seda. Actualmente exporta 1,900 millones de metros
cuadrados, 900 más que el año anterior, informó
Oscar Estrada, gerente de la Comisión de Vestuarios y Textiles
(Vestex), de Guatemala.
Centroamérica deberá lidiar con estos factores, porque
Estados Unidos tiene confeccionistas radicados en China y otros
más en Corea, Pakistán y Hong Kong, quienes exportan
actualmente con cuotas.
Es difícil pronosticar si en el transcurso de las negociaciones
Estados Unidos termine por aceptar la inclusión de este mecanismo
para el comercio de confecciones. Pero sí es seguro que ante
la importancia del tema para el futuro del sector, el lobby
empresarial será cada día más intenso. Y para
los negociadores centroamericanos viene el reto de reflexionar cuidadosamente
qué le exigen y qué le ceden al duro equipo de Regina
Vargo y sus colaboradores.
El rechazo de los TPL
Febrero de 2003
- En la segunda ronda de negociaciones del TLC, Estados Unidos presentó
su oferta de negociación de textiles y confecciones, sin
admitir TPL. Por ser la parte afectada, no le correspondió
ofrecer TPL, ni medidas alternas.
- Se limitó a ofrecer a las maquilas de confección
de Centroamérica libre entrada a Estados Unidos, si las prendas
son fabricadas con telas e hilos estadounidenses y centroamericanos.
Marzo de 2003
- Los confeccionistas de Centroamérica reaccionan airados
con la industria textil estadounidense, por limitar la admisión
de ropa de la región al uso de insumos exclusivos de Estados
Unidos.
- Los textileros centroamericanos se consideran favorecidos por
la propuesta estadounidense, pero esta posición causa disensos
en la industria regional.
Abril de 2003
- En la tercera ronda de negociaciones del TLC, confeccionistas
y textileros centroamericanos llegaron al acuerdo de solicitar a
Estados Unidos una cuota TPL superior a los 75 millones de metros
cuadrados, para que los primeros puedan utilizar telas asiáticas.
Mayo de 2003
- En la cuarta ronda de negociaciónes, los confeccionistas
y textileros centroamericanos se abstuvieron de presentar a Estados
Unidos una propuesta de negociación formal, en respuesta
a la recibida en febrero, debido a que tenían que ajustar
la cantidad de TPL.
Junio de 2003
- En la quinta ronda, Centroamérica sí presentó
su oferta de negociación textil y de confecciones a Estados
Unidos, aún sin definir una catidad específica de
TPL.
Julio de 2003
- Estados Unidos rechazó la propuesta de los TPL presentada
por Centroamérica, pero no descartó la posibilidad
de asignar cuotas de importación de ropa fabricada con telas
no elaboradas en la región.
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