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La nota del día
Reforma Lula el sistema de retiros

Será cuestión de tiempo para que Lula dé el paso siguiente: privatizar el sistema de pensiones, como lo hemos hecho en El Salvador y lo están haciendo más y más países en el mundo.

Gran conmoción han causado en Brasil las reformas al sistema de retiros impulsadas por el Presidente Lula, que permitía a los trabajadores estatales jubilarse a los 53 años de edad.

Brasil es, según entendemos, el último de los países sudamericanos que sube la edad límite para pensionarse, ya que uno tras otro lo han venido haciendo a medida que sus gobiernos van cayendo en bancarrota.

Uruguay y Chile llegaron a los más absurdos extremos: la gente podía jubilarse a los cuarenta y cinco años de edad, pero las “pensiones” que recibían no les alcanzaban para nada. Casi de inmediato después de retirarse de manera oficial, los pobres trabajadores y empleados públicos tenían que buscarse un nuevo empleo para poder vivir, ya que sus pensiones eran el equivalente de diez o quince dólares por mes. Lo más grave es que esos trabajadores eran forzados a dejar puestos relativamente bien remunerados, donde tenían una amplia experiencia, para aventurarse en ocupaciones y oficios desconocidos para ellos. Al jubilarse, un mecánico especializado tenía que trabajar en lo que consiguiera, con la gran desventaja de que hay pocos empleos para la gente que sobrepasa los cuarenta años.

Es obvio que muchos estén muy descontentos con las reformas de Lula. Lo están porque quieren seguir viviendo de ilusiones, seguros de que “es imposible” que Brasil caiga en la bancarrota, como en su momento sucedió a media Sudamérica. Pero las dificultades para pagar las pensiones y continuar sosteniendo una serie de prestaciones, ganguerías y servicios “sociales”, es en efecto el motor de la inflación brasileña: si falta dinero, se salva la situación billetes. Lo terrible, sin embargo, es que llega el momento en que hace falta el papel para imprimirlos. Los comunistas nicaragüenses también comenzaron en ese juego, ¡hasta que el córdoba cayó a veinticinco millones por dólar!

En Brasil el sistema era muy ventajoso para una minoría, y gravoso para el resto. Bajo los sistemas estatales, muchos jubilados se retiran con el sueldo máximo que ganaron durante los últimos años. Eso es justamente lo que aprovechan las clientelas políticas, que nombran a sus adeptos en puestos muy bien remunerados para otorgarles retiros suntuosos. Así sucedía en Costa Rica hasta hace poco tiempo: el partido en el gobierno dispensaba nombramientos no por lo que el beneficiado podía aportar, sino por la pensión que representaba. Y en cierta forma así sucede hoy en Europa.

El siguiente paso es privatizar

El tema de las pensiones ha abierto grietas en el partido de Lula: sus viejos correligionarios comunistas, colorados y tontos útiles, no se explican que en vez de la garduña prometida, de los repartos a manos llenas, el buen señor Lula esté pensando con la cabeza y poniendo la casa en orden. O lo sabía Lula, o descubrió que una cosa son los desbordados ofrecimientos electorales, y otra los cálculos y las realidades financieras.

Será cuestión de tiempo para que Lula dé el paso siguiente: privatizar el sistema de pensiones, como lo hemos hecho en El Salvador y lo están haciendo más y más países en el mundo. Pues aunque la reforma efectuada en Brasil era más que necesaria, no es suficiente para detener el camino hacia la bancarrota. Como a la bancarrota iba el INPEP.

 

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