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Comentario de la semana
¡Hasta la vista, baby!

EDUARDO TORRES*
El Diario de Hoy
e-mail: eduardo@elsalvador.com

Tremendo fue el epitafio político que en idioma español -tirándole al castellano- le recitó el actor Arnold Schwarzenegger al emproblemado gobernador de California, Gray Davis.
Lo dijo el popular actor, de origen austríaco, en el día de su postulación para la elección especial del 7 de octubre, rompiendo meses de especulación y situándose de manera inmediata como favorito para llegar a gobernar el estado más populoso de Estados Unidos.

Malas noticias para los demócratas.


Desde la estúpida y demagógica propuesta anti-inmigrante del ex gobernador republicano Pete Wilson, los demócratas se sacaron el premio mayor al convertirse en bastión -con el total apoyo del “voto hispano”- del estado que por sí solo, y si fuera un país independiente, tendría la quinta economía en el mundo.

California, con sus 35 millones de habitantes, es, a su vez, el Estado con más votos -54- en el Colegio Electoral de Estados Unidos. Dice la máxima política estadounidense que, para ganar la presidencia de Estados Unidos, de manera segura, hay que ganar California.
Bill Clinton visitó ese estado cuantas veces pudo. George W. Bush ganó la presidencia perdiendo California, pero estuvo muy apretado.

El problema para los demócratas es que el impopular gobernador Gray Davis no logró mantener cohesionado a su partido para la elección especial -“recall”- del 7 de octubre, por lo que posiblemente pierda su puesto a manos de Schwarzenegger, tildado como un republicano moderado.

El mayor problema para los demócratas es que si pierden 13 meses antes de la elección presidencial de 2004 la mansión en Sacramento, California, dejará de ser bastión para ellos, volviéndose en campo de encarnizada lucha -“battleground state”-. Y si un lujo no se pueden dar los demócratas, si es que están serios por evitar la reelección de George W. Bush, es perder el estado con más votos en el Colegio Electoral de Estados Unidos.
Es decir, Bush puede ser reelecto aun perdiendo California, pero, según el actual mapa electoral estadounidense, al perder California, los demócratas nada o poco tendrán que hacer en las votaciones presidenciales de noviembre del próximo año.

Hacia noviembre de 2004


Un esfuerzo sin precedentes venían ya realizando, antes de los últimos acontecimientos en California, organizaciones sindicales, ambientalistas y feministas, con el fin de recolectar dinero para movilizar votantes y lograr así derrotar al Presidente Bush en 2004.

Según el periódico “The Washington Post”, el esfuerzo en “Estadounidenses agrupándose” (ACT, por su siglas en inglés) se originó “ante crecientes temores en círculos izquierdistas y del Partido Demócrata de que el Partido Republicano mantenga el control del Congreso y que, reelecto Bush, se apruebe legislación, nuevas regulaciones y se nombren jueces que al unísono puedan devastar instituciones y políticas apoyadas por la izquierda”.

En la Cámara Alta del Congreso, el Senado, donde la diferencia es tan corta, 51-48, a favor de los republicanos, ya hay dos senadores demócratas de estados sureños, Ernest Hollings, de Carolina del Sur, y Zeil Miller, de Georgia, que han dicho que no buscarán la reelección.
Tomando en cuenta que en ambos estados se ha venido votando más a favor de los republicanos, y que es una tercera parte del Senado la que estará en juego, pues de manera automática adquiere ventaja el partido de Lincoln -–GOP, “Grand Old Party”— de ampliar su ventaja en dicha cámara.

¿Muy temprano para decirlo? Probablemente no, pues las campañas modernas no se improvisan en las sociedades desarrolladas. Aunque, como ya se ha dicho, volviéndose la política “el arte de lo posible”, de proyecciones y posibilidades es de lo que en todo caso podemos tratar.

Preguntado ayer en su rancho en Crawford, Texas, y siendo “neutral” la posición mantenida por la Casa Blanca ante la elección especial en California, el Presidente Bush le dijo a un grupo de reporteros que le esperaban: “Estoy interesado en el proceso, es fascinante ver quiénes entran y quiénes salen”.

A una pregunta específica de un periodista sobre si creía o no que sería Schwarzenegger un buen gobernador de California, el Presidente estadounidense respondió: “Sí, pienso que sería un buen gobernador”.
Nada ha sido escrito todavía y sin desestimar los instintos políticos del gobernador Davis, veremos si se cumple el ¡Hasta la vista, baby!, que le vaticinó este pasado miércoles Arnold “Terminator” Schwarzenegger.

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.

 

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