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Comentario
de la semana
¡Hasta
la vista, baby!
Tremendo
fue el epitafio político que en idioma español -tirándole
al castellano- le recitó el actor Arnold Schwarzenegger al
emproblemado gobernador de California, Gray Davis.
Lo dijo el popular actor, de origen austríaco, en el día
de su postulación para la elección especial del 7
de octubre, rompiendo meses de especulación y situándose
de manera inmediata como favorito para llegar a gobernar el estado
más populoso de Estados Unidos.
Malas noticias para los demócratas.
Desde la estúpida y demagógica propuesta anti-inmigrante
del ex gobernador republicano Pete Wilson, los demócratas
se sacaron el premio mayor al convertirse en bastión -con
el total apoyo del voto hispano- del estado que por
sí solo, y si fuera un país independiente, tendría
la quinta economía en el mundo.
California, con sus 35 millones de habitantes, es, a su vez, el
Estado con más votos -54- en el Colegio Electoral de Estados
Unidos. Dice la máxima política estadounidense que,
para ganar la presidencia de Estados Unidos, de manera segura, hay
que ganar California.
Bill Clinton visitó ese estado cuantas veces pudo. George
W. Bush ganó la presidencia perdiendo California, pero estuvo
muy apretado.
El problema para los demócratas es que el impopular gobernador
Gray Davis no logró mantener cohesionado a su partido para
la elección especial -recall- del 7 de octubre,
por lo que posiblemente pierda su puesto a manos de Schwarzenegger,
tildado como un republicano moderado.
El mayor problema para los demócratas es que si pierden 13
meses antes de la elección presidencial de 2004 la mansión
en Sacramento, California, dejará de ser bastión para
ellos, volviéndose en campo de encarnizada lucha -battleground
state-. Y si un lujo no se pueden dar los demócratas,
si es que están serios por evitar la reelección de
George W. Bush, es perder el estado con más votos en el Colegio
Electoral de Estados Unidos.
Es decir, Bush puede ser reelecto aun perdiendo California, pero,
según el actual mapa electoral estadounidense, al perder
California, los demócratas nada o poco tendrán que
hacer en las votaciones presidenciales de noviembre del próximo
año.
Hacia noviembre de 2004
Un esfuerzo sin precedentes venían ya realizando, antes de
los últimos acontecimientos en California, organizaciones
sindicales, ambientalistas y feministas, con el fin de recolectar
dinero para movilizar votantes y lograr así derrotar al Presidente
Bush en 2004.
Según el periódico The Washington Post,
el esfuerzo en Estadounidenses agrupándose (ACT,
por su siglas en inglés) se originó ante crecientes
temores en círculos izquierdistas y del Partido Demócrata
de que el Partido Republicano mantenga el control del Congreso y
que, reelecto Bush, se apruebe legislación, nuevas regulaciones
y se nombren jueces que al unísono puedan devastar instituciones
y políticas apoyadas por la izquierda.
En la Cámara Alta del Congreso, el Senado, donde la diferencia
es tan corta, 51-48, a favor de los republicanos, ya hay dos senadores
demócratas de estados sureños, Ernest Hollings, de
Carolina del Sur, y Zeil Miller, de Georgia, que han dicho que no
buscarán la reelección.
Tomando en cuenta que en ambos estados se ha venido votando más
a favor de los republicanos, y que es una tercera parte del Senado
la que estará en juego, pues de manera automática
adquiere ventaja el partido de Lincoln -GOP, Grand Old
Party de ampliar su ventaja en dicha cámara.
¿Muy temprano para decirlo? Probablemente no, pues las campañas
modernas no se improvisan en las sociedades desarrolladas. Aunque,
como ya se ha dicho, volviéndose la política el
arte de lo posible, de proyecciones y posibilidades es de
lo que en todo caso podemos tratar.
Preguntado ayer en su rancho en Crawford, Texas, y siendo neutral
la posición mantenida por la Casa Blanca ante la elección
especial en California, el Presidente Bush le dijo a un grupo de
reporteros que le esperaban: Estoy interesado en el proceso,
es fascinante ver quiénes entran y quiénes salen.
A una pregunta específica de un periodista sobre si creía
o no que sería Schwarzenegger un buen gobernador de California,
el Presidente estadounidense respondió: Sí,
pienso que sería un buen gobernador.
Nada ha sido escrito todavía y sin desestimar los instintos
políticos del gobernador Davis, veremos si se cumple el ¡Hasta
la vista, baby!, que le vaticinó este pasado miércoles
Arnold Terminator Schwarzenegger.
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de
Hoy.
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