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Breve análisis
Mantenimiento de la paz y consolidación de la paz

Carmen-María Gallardo Hernández
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Cada país debe situar su intervención dentro de las normas del derecho internacional, y los gober-nantes de los países aliados, han de tranquilizar a la opinión pública, preocupada por ver sus soldados envueltos en un conflicto de largo plazo.

La participación de militares salvadoreños en la brigada hispano centroamericana Plus Ultra, en Iraq, es una decisión tomada por el Presidente Francisco Flores en su calidad de Comandante General de las Fuerzas Armadas. Pese a un acalorado debate parlamentario, se logró los votos necesarios para ratificar la decisión del Ejecutivo.

El envío de tropas a territorio iraquí, una vez derrocado el gobierno de Sadam Hussein, ha levantado polémicas en diversos parlamentos y provocado el descontento entre la opinión pública de los países miembros de la ONU, en particular de aquellos que no estuvieron a favor de la guerra unilateral preventiva lanzada por EE.UU. en contra de Iraq.

Cabe mencionar que la India, por ejemplo, se ha negado a participar en un contingente internacional, mientras Naciones Unidas no emita una resolución que respalde el envío de tropas aliadas a territorio iraquí, destinadas a la consolidación de la paz y proceso de reconstrucción nacional.

Para la administración Bush, ha sido tema de vital importancia lograr convencer a los países aliados. Era necesario, en efecto, fortalecer e incluso, en ciertos casos, sustituir las tropas estadounidenses un tanto desgastadas en Iraq. Los costos se incrementan para EE.UU., pese a que los países europeos han efectuado una aportación económica significativa al mantenimiento de las tropas aliadas. Le corresponde a cada país pagar a sus propios soldados, ya que EE.UU., por ley, no puede remunerar a soldados extranjeros.

Si bien en su momento el Congreso autorizó la guerra contra Iraq, en la actualidad, los republicanos, encabezados por el presidente de la Comisión de RR.EE. del Senado, Richard Lugar, cuestionan la manera en que la Casa Blanca mantiene la presencia de tropas estadounidenses en la fase de consolidación de paz. Insisten en que la administración Bush debe precisar con claridad lo que significa quedarse en Iraq “tanto como sea necesario, aunque ningún día más”.

Por ahora se prevé que unos 100.000 soldados estadounidenses permanezcan aún por tiempo indefinido. Según las propias estimaciones del Administrador Civil de Iraq, Paul Bremer, posiblemente no se logre organizar elecciones antes de un año, por cuanto EE.UU. y el Reino Unido deberán continuar con tropas hasta esa fecha.

En esta nueva fase de mantenimiento de la paz, el territorio iraquí se ha dividido en tres zonas. El Reino Unido tiene a su cargo la zona sur; EE.UU., por su parte, controla la agitada región central, y a los demás contingentes se les ha asignado el resto del territorio.
Lo que quizá merezca un breve análisis en esta ocasión, es precisar ciertos conceptos enunciados en el Programa de Paz presentado por el ex secretario general de las Naciones Unidas Boutros Boutros Ghali.

En 1992, a solicitud de del Consejo de Seguridad, el entonces Secretario General presentó ante los países miembros recomendaciones destinadas a fortalecer la capacidad de las Naciones Unidas en materia de diplomacia preventiva, mantenimiento de la paz y consolidación de la paz. El propósito de tal iniciativa consistía en mejorar la eficiencia de la organización para preservar la paz internacional mediante una acción concertada de los Estados.

La diplomacia preventiva se refiere a las acciones destinadas a prevenir los conflictos entre las partes; a prevenir que los diferendos existentes se conviertan en conflictos, limitando el alcance de los mismos en caso de que lleguen a estallar. La diplomacia preventiva apunta a resolver los conflictos antes de que estalle la violencia.

El acuerdo de paz corresponde a la acción mediante la cual las partes hostiles llegan a ponerse de acuerdo, para recurrir a medios pacíficos, tales como los contemplados en el Capítulo VI de la Carta de Naciones Unidas.

El mantenimiento de la paz equivale al despliegue de una presencia de las Naciones Unidas en el campo, con el consentimiento de las partes concernidas, las cuales, por lo general, deciden involucrar al personal militar o de policía de las Naciones Unidas, así como a civiles. Se trata de una técnica que amplía las posibilidades de prevención de conflictos así como de acuerdo de la paz.

En cuanto a la noción de mantenimiento de la paz aplicable en fase de post conflicto, tiene como propósito identificar y apoyar las estructuras tendientes a fortalecer la paz, a fin de evitar que vuelva a generarse un conflicto. Se trata, en este caso, de detener los conflictos y de preservar la paz una vez que ésta ha sido acordada, evitando la recurrencia de la violencia.

La presencia actual de fuerzas militares aliadas en Iraq se enmarca dentro de la consolidación de la paz, no obstante su validez jurídica es cuestionada por ciertos países miembros de Naciones Unidas, en la medida en que la iniciativa se origina en una acción unilateral por parte de EE.UU.
Cada país debe situar su intervención dentro de las normas del derecho internacional, y los gobernantes de los países aliados, a su vez, han de tranquilizar a la opinión pública, preocupada por ver sus soldados envueltos en un conflicto de largo plazo.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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