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Ayer, la delegación estadounidense comenzó a evaluar si puede sacrificar algunos de sus productos en la negociación del programa de disminución de aranceles, es decir, aceptar entrar a la región con algunas mercancías, sin que se le eliminen aranceles de inmediato, sino en un plazo que podría oscilar entre cinco o más años. Un importante miembro del equipo de negociadores de Estados Unidos, reveló ayer que aún no han cedido terreno para ninguno de los productos solicitados por Centroamérica, ya que es parte de la estrategia mantener pendiente tal decisión, hasta conseguir lo que quieren los productores estadounidenses en el Mercado centroamericano. No pedimos que toda nuestra mercancía entre sin aranceles de inmediato (en el Mercado regional). Tratamos de mejorar en forma flexible y acomodar los productos en las diversas canastas (de disminución de aranceles), dijo la fuente negociadora. La presión
La fuente omitió los nombres de los productos que podrían dejar de solicitar entrar a Centroamérica en la primera canasta, para colocarse en otra de las tres restantes. Los negociadores de la región tienen por meta lograr que Estados Unidos les reconozca la mayor parte de productos que actualmente entran a ese mercado sin pagar aranceles, ya que la oferta estadounidense no refleja dicho comercio. Cerca de mil partidas arancelarias han sido ubicadas por Estados Unidos en canastas que no les elimina los aranceles de inmediato a los productos regionales, pese a que actualmente no pagan gravámenes, protegidos por la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC) y por el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP). Del total de esas mil partidas, unas 900 son acogidas por la ICC y por el SGP, según un estudio del Consejo Empresarial Centroamericano (Ceca). Pero, la estrategia estadounidense consiste en no reconocer que muchos de los productos que le interesan a Centroamérica ya tienen libre comercio en Estados Unidos. Mientras no consigan que sus principales bienes entren en la región con tratamiento súper preferencial, ignorarán la ICC y el SGP. Esta estrategia la reconoce la fuente de la delegación estadounidense: Mientras lleguemos a consolidar la ICC y el SGP, Estados Unidos va a lograr acceso al final del día llegamos a eso, subrayó. La otra cara En la mesa de negociaciones, los estadounidenses han mostrado a sus colegas centroamericanos que su país está dispuesto a considerar las sensibilidades o motivos de algunos sectores productivos para no dejar pasar mercadería de Estados Unidos en la región. Eduardo Ayala Grimaldi, viceministro de Economía de El Salvador y jefe de la delegación de negociadores, dijo que los estadounidenses mostraron tal actitud al momento de discutir sobre la entrada de productos lácteos, cárnicos, avícolas y granos básicos. Estados Unidos está dispuesto a encontrar fórmulas para ubicarse en otras canastas, en el afán de considerar las sensibilidades de la región, aseguró Ayala. Por estrategia, tampoco Centroamérica revela los nombres de los productos o de los plazos de desgravación arancelaria en los cuales Estados Unidos está interesado, menos en los que la región está dispuesta a ceder. Se percibe que Estados Unidos tiene una actitud positiva y de colaboración para entrar con formulas o llegar a plazos de baja de aranceles que no sean inmediatos en Centroamérica, sino en períodos largos, recalcó Ayala. También dijo esperar que en esta sexta ronda de negociaciones, Estados Unidos reconozca que ya hay productos de la región que entran a su mercado, sin pagar aranceles, gracias a la ICC y al SGP. Pero Rigoberto Monge, negociador del sector privado salvadoreño, y miembro del Ceca, no reaccionó tan confiado con la impresión que Estados Unidos ha mostrado en estas negociaciones. Para nosotros (empresarios regionales), la negociación de los productos agrícolas y agroindustriales va más allá de considerar las sensibilidades, ya que a la vez nos urge que se definan la eliminación de las barreras no arancelaria que impiden el comercio de estos bienes, argumentó. Monge también insistió en que Estados Unidos debe reconocer esta semana que ya hay productos centroamericanos que entran al mercado estadounidense, sin pagar aranceles. Así ha iniciado la sexta ronda de negociaciones para el TLC. Por un lado, Estados Unidos condiciona la entrada a su mercado con la ICC y el SGP. Por otro, Centroamérica reacciona en defensa de los derechos ya ganados. No hay seguridad de que en esta semana se definan los productos que saldrán sacrificados, en ambos bandos. Cambio de oferta Estados Unidos aceptó cambiar la oferta de disminución arancelaria que Guatemala le ha presentado, tras el conflicto que este país tuvo con el resto de Centroamérica. Una fuente de la delegación estadounidense dijo que el cambio de oferta ha sido aceptado, porque el mismo sólo representa un 2% de pérdida de mercado para Estados Unidos. Sin embargo, no quiso mencionar qué pidió a cambio a Guatemala, para haber aceptado el cambio de oferta. Guatemala ofreció a Estados Unidos liberar el 93% de su mercado, para que a cambio este país le permitiera el mismo tratamiento para los bienes guatemaltecos. Pero, el resto de Centroamérica reclamó a Guatemala, debido a que la oferta afectaba los bienes de los cuatro países que serían desplazados por la competencia estadounidense, con productos más baratos. Los Presidentes centroamericanos debieron intervenir, ante la negativa del gobierno de Guatemala de reconsiderar las sensibilidades de sus vecinos. La intervención fue efectiva. Eduardo Ayala Grimaldi, viceministro de Economía de El Salvador, confirmó ayer que Guatemala ha reconocido la totalidad de las peticiones de sus vecinos. A El Salvador le acogió 16 productos, los cuales iban a ser desplazados por la competencia estadounidense, si Guatemala les eliminaba los aranceles. Y lo mismo hizo con Costa Rica, Nicaragua y Honduras, a los cuales les atendió 26, 12 y seis productos, respectivamente. Estos productos son los que Estados Unidos ha dejado de considerar libres de aranceles, porque Guatemala cambió su oferta. Enrique Lacs, negociador privado de Guatemala, consideró que seguramente Estados Unidos pedirá algo a cambio a Guatemala, por haber cambiado su propuesta. La factura la vamos a pagar nosotros, pero todavía no sabemos con cuáles productos, puntualizó. |
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