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Fallan
las reformas en América Latina
The
New York Time. En su libro acerca de las fallas de la globalización,
el ex jefe del Banco Mundial Joseph Stiglitz escribió: Resulta
evidente para casi todos que algo ha salido terriblemente mal.
En
su libro acerca de las fallas de la globalización, el ex
jefe del Banco Mundial Joseph Stiglitz escribió: Resulta
evidente para casi todos que algo ha salido terriblemente mal.
El libro de Stiglitz, Globalización y sus descontentos,
se convirtió en el libro de mayores ventas cuando fue publicado
en América Latina. Y no es de extrañar.
Casi todas las naciones de Latinoamérica han adoptado Las
reformas de libre mercado. Y muchas de ellas han sido testigos de
cómo la situación interna se ha sumido inquietamente
en el desorden.
A lo largo y ancho de la región, las economías se
están estancando. El desempleo está aumentando a niveles
sin precedentes. Levantamientos violentos generados por la recesión
han obligado a los presidentes recientes de Argentina y Ecuador
a renunciar a sus cargos.
Al hacer hincapié que el producto bruto per cápita
de la región se ha contraído en 2 por ciento durante
los últimos cinco años, un informe de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones
Unidas califica a este periodo como la media década
perdida. En comparación con 1997, señala el
informe, 18 millones más de latinoamericanos están
viviendo en la pobreza.
Este es un momento muy deprimente, dice Michael Shifter,
del Diálogo Interamericano, un centro de investigación
teórica o Think Tank basado en Washington. Todas
esas grandes ideas que parecían estar echando raíces
e iban a producir todos esos resultados positivos, están
siendo seriamente cuestionadas en país tras país.
Insatifacción
Las penalidades actuales son un contraste marcado con los años
optimistas de la primera parte de la década de 1990. En ese
entonces, muchos analistas pronosticaron que la globalización
ayudaría a América Latina a seguir en las huellas
de los tigres asiáticos o sea, las naciones en
desarrollo como Corea del Sur y Malasia que se las habían
ingeniado para aprovechar la oleada de comercio global para alcanzar
la prosperidad.
El esquema del libre mercado -promovido por el gobierno de Estados
Unidos, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial- exhorta
a las naciones a abrir sus fronteras a más comercio, vender
las compañías estatales y recortar el gasto gubernamental,
frecuentemente como condiciones inexorables para otorgar empréstitos
y ayuda financiera.
En la actualidad, muchas aerolíneas y corporaciones telefónicas
de América Latina han sido privatizadas. Nike y la General
Motors han establecido fábricas al sur de la frontera de
Estados Unidos. Miles de millones de dólares en flores colombianas,
oro peruano y vinos argentinos actualmente fluyen hacia el extranjero.
Chile, reconocido como el caso económico más claramente
exitoso de América Latina, ha registrado un crecimiento vigoroso
al tiempo que redujo sus niveles nacionales de pobreza. El mes pasado,
el país firmó un acuerdo de libre comercio con Estados
Unidos.
Las exportaciones mexicanas se han cuadruplicado desde que el Tratado
Norteamericano de libre Comercio con Estados Unidos y Canadá
entró en vigor en 1994. Pero muchos cultivadores mexicanos
y los propietarios de negocios pequeños se han ido a la quiebra,
porque no han podido competir con la inundación de importaciones
baratas que llegaron después del acuerdo comercial.
Tomando en cuenta todo, un impresionante 43 por ciento de los habitantes
de América Latina vive en la pobreza. Dentro de esa categoría,
19 por ciento están clasificados como extremadamente pobres,
lo que en otras palabras signigfica que el ingreso en esos hogares
es apenas suficiente para alimentar a la familia.
Evaluaciones
Los expertos en el campo creen que estas naciones necesitan de un
crecimiento sostenido real de más o menos 5 por ciento anual
para empezar a lograr un avance en la lucha contra la pobreza. Este
año, sin embargo, la Organización de las Naciones
Unidas pronostica que las economías de América Latina
se expanderán en promedio en menos de 2 por ciento.
No estamos avanzando hacia un sistema más justo,
dice el cardenal Oscar Rodríguez, arzobispo de Tegucigalpa,
la capital de Honduras. Lamentablemente, lo que está
emergiendo es una forma de capitalismo salvaje.
Muchos analistas culpan a la mala administración y corrupción
gubernamental por haber descarrilado a la revolución del
libre mercado. Otros, en cambio, argumentan que los líderes
políticos adoptaron con entusiasmo las reformas de mercado,
pero dejaron de preocuparse por los renglones de salud, educación
y otros programas sociales que pueden ayudar a los pobres a subir
por la escalera económica.
Hablando ante líderes latinoamericanos el mes pasado en Santiago,
Chile, el secretario de Estado Colin Powell admitió que la
promesa de los libres mercados sigue sin cumplirse.
Pero Powell argumenta que la respuesta debe buscarse en más
globalización, no menos. Exhortó a las naciones de
la región a unirse a la propuesta Area de Libre Comercio
de las Américas (ALCA), una especie de súper Tratado
Norteamericano de Libre Comercio o NAFTA (en sus siglas en inglés)
que la administración Bush confía en concertar para
finales de 2005.
Los mercados abiertos pueden atraer inversiones y crecimiento
que genere empleos si descansan sobre cimientos de igualdad",
dijo Powell.
Sin embargo, esa igualdad o justicia ha sido el factor faltante
en la ecuación del libre comercio, dicen sus críticos.
Periodista Houston Chronicle.
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