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Schafik
soporta la tercera embestida
Schafik
Handal hacía, anoche, esfuerzos por encarar una nueva crisis
dentro de su partido: la rebeldía de un Óscar Ortiz,
acomodado en un número importante de votos, que reclamaba
para él la victoria.
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| La duda se mantuvo muchas horas. Los precandidatos
del FMLN tuvieron que padecer la incertidumbre hasta las últimas
horas del día. Los datos del Tribunal electoral fueron
dados a cuentagotas. Foto: EDH |
La furiosa lucha por la paternidad de la victoria observada, anoche,
en el FMLN, demuestra que Schafik Handal encontró más
rebeldía de la esperada en su propio partido.
Desde ese punto de vista, Handal ya perdió algo: no es el
líder hegemónico del FMLN.
A sus 74 años, Schafik estimó, desde hace muchos meses,
que era el momento de buscar convertirse en el primer presidente
salvadoreño salido de una de las agrupaciones de izquierda
más duras de América Latina.
Muchos trataron de convencer a Handal para que abandonara sus proyectos
personales.
Le dijeron, con mucha franqueza personal, de todo. Usaron, hasta
la saciedad, la percepción.
Apelaron hasta a la responsabilidad histórica personal para
que se quitara del camino.
Le dijeron que no era necesario que se jugara el todo por el todo,
si en las elecciones de marzo acaba derrotado.
En esa medida, apostaría más de 40 años de
militancia dentro del partido comunista y el paso por una guerrilla
que puso contra la pared a los salvadoreños.
Pero, por más esfuerzos que hicieron sus detractores no lograron
que cambiara de parecer.
Sin embargo, lo que ocurría anoche en el hotel Holiday Inn,
donde los colaboradores de Óscar Ortiz reclamaban, abiertamente,
la victoria para el alcalde de Santa Tecla, mostró algo más.
Primero: que Ortiz dudó de los resultados manejados por un
órgano oficial del FMLN.
Esas dudas no son nuevas. Si se repasan las quejas planteadas por
Ortiz, durante los últimos días, todas ellas apuntaban
hacia un lío: no se fiaba de órganos controlados por
otros.
Segundo: aunque se trate de alegar que la cercanía en los
números lo que demostró fue un ejercicio democrático,
también revela que Schafik no tiene toda la confianza de
las bases de su partido.
Durante los últimos años, Schafik soportó durísimas
embestidas dentro del FMLN.
La primera la ejecutó Joaquín Villalobos. La segunda,
la empujaron los renovadores.
Ambos ataques los soportó. Pero, esta vez, la rebeldía
a su candidatura de Ortiz sí debilitó el liderazgo
de Handal.
Ese es el primer mensaje que el veterano político tendrá
que escribir en su agenda.
Antes había recibido otro mensaje: el ataque se centró
en su figura. No en las ideas.
La defensa suya se afincó en una afilada retórica
de izquierda: la vanguardia es el partido, los salvadoreños
votarán por la agrupación y no privilegiarán
el nombre del candidato.
Las pujas seguían anoche en el FMLN. Por tercera vez, Handal
se sacudía de una nueva crisis.
Plan de Gobierno
El FMLN tiene su propio plan de Gobierno que fue dado a conocer
en agosto de 2003.
- El plan se llama Documento de Consulta para la Construcción
de un Proyecto de País.
- En el mismo, el Frente plantea la necesidad de efectuar una transformación
política en El Salvador.
- Se ofrece la disminución de la pobreza, la seguridad alimentaria,
el desarrollo de la democracia participativa y representativa.
- Contempla la participación de los micros, pequeños
y medianos empresarios.
- Ampliar la cobertura de servicios financieros a la población.
Hablan de democratizar la riqueza.
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