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Batalla
librada en todo el país
Las
votaciones empezaron con retrasos de media hora en algunos lugares.
Pero ese no fue el problema, sino que los padrones electorales estaban
incompletos.
En Guazapa, municipio de San Salvador, lo resolvieron de una manera
poco ortodoxa: incluyeron a los que hacían falta y les entregaban
propaganda a favor de Schafik Handal.
Handal no requirió ninguna ayuda extra en la zona occidental.
Claramente los afiliados eran sus simpatizantes y lo apoyaron.
Esa fue la tónica, excepto en Santa Ana, donde un aliado
de Óscar Ortiz, el alcalde de la cabecera departamental,
Orlando Mena, logró cambiar los resultados.
Sin embargo, estuvo a un paso de ser sancionado, y todo porque llegó
con una camiseta con el rostro de su favorito.
Los ánimos se calmaron sólo cuando se puso una camisa
encima.
El castigo
El ausentismo reinó en los 242 municipios, en unos más
que en otros, donde se celebraron las votaciones, aunque el presidente
del Tribunal Electoral, Guillermo Ramirios, hubiese declarado que
al mediodía ya había votado más del 50 por
ciento de los afiliados.
En La Unión, por ejemplo, sólo votaron 46 de los
285 militantes inscritos.
Un caso aparte fue Nejapa. De los 1,437 afiliados, sólo 133
votaron.
El alcalde de la localidad, René Canjura, aseguró
a El Diario de Hoy, hace dos semanas, que ninguno de los dos candidatos
tomó en cuenta a los farabundistas del municipio.
Los campos de batalla más reñidos fueron los municipios
del departamento de San Salvador.
La votación estuvo repartida entre los dos.
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