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Fui
un siervo de Satanás
Chalatenango.-
La mitad de su vida fue delinquir. Hurtos y homicidios fueron acciones
normales hasta que fue detenido por tráfico de drogas. Hoy
lucha para evitar que otros sigan sus pasos.
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Grupo de jóvenes
que escuchó la exposición de su vida hecha por
un ex pandillero en Chalatenango. Foto
EDH
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Durante seis años dirigió a cerca de 250 jóvenes
acostumbrados a cometer delitos.
Pero la cárcel le enseñó a ver las cosas de
otra forma y hoy trata de convencer a grupos mucho mayores, de alejarse
de las pandillas. Es el resumen de la vida de Norberto Salinas,
un joven de 26 años.
Recientemente él se dirigió a decenas de adolescentes
y adultos en un convivio organizado por diferentes autoridades en
Tejutla. Su elocuencia era la propia de quien ha sufrido en carne
propia las experiencias de las que hablaba. Una parte de su público
fue en más de una ocasión, compañero de sus
fechorías.
El dolor
Norberto perteneció a la MS o Salvatrucha, una pandilla considerada
de mucho peligro en la zona norte del departamento. Durante seis
años fue su principal dirigente. Le conocían como
Cuete.
Su historia de sufrimientos inició cuando era niño.
Proviene de un hogar desintegrado y a los 13 años buscó
en la mara el afecto que no le daba su hogar. Vivía con sus
abuelos, quienes murieron cuando él tenía 16 años.
Al quedar solo, se involucró aún más en las
pandillas.
Él supo lo que era cometer delitos, desde robar hasta participar
en homicidios o vender drogas.
Fue precisamente por este último delito que conoció
la prisión.
Permaneció en la cárcel más de 4 años.
Al salir, su principal interés fue ayudar a otros a no
equivocarse.
Para los miembros del Comité Interinstitucional Contra la
Violencia Intrafamiliar, de Tejutla, no fue difícil convencerlo
para que participara en la charla a decenas de adolescentes y adultos,
muchos, aún miembros de maras.
Como un siervo de Satanás adquirí el mando en
las pandillas, lamentó el joven durante su exposición.
Su charla, a veces cortada por la emoción, de inmediato atrajo
a los presentes. Él habló del poco valor que dan a
vidas y bienes ajenos en las maras, de la forma en que sus miembros
emprenden acciones que además de dañar a otras personas,
les afectan negativamente a ellos mismos.
El 22 de octubre de 1998, la casa en que vivía con su compañera
de vida fue allanada. Los policías le hallaron drogas y ambos
fueron detenidos. La mujer tenía 8 meses de embarazo. Al
sufrimiento de estar preso, Norberto unió el de saber que
su primer hija nació en Cárcel de Mujeres, en Ilopango.
Eso lo impulsó a meditar sobre su vida.
Norberto fue puesto en libertad tras cumplir dos terceras partes
de la condena impuesta luego de ser encontrado culpable. Las
pandillas son algo negativo y llevan a sus miembros a destruir sus
vidas, enfatizó.
Para él, aún dentro de las maras hay al menos un 20
por ciento de integrantes que tienen mentalidad positiva y se cuidan
de no involucrarse en acciones perjudiciales.
La preparación del convivio fue un esfuerzo coordinado por
varias instituciones y valió la pena. Varios de los asistentes
indicaron la conveniencia de impulsar actividades similares con
periodicidad.
Complacidos
- Los organizadores están satisfechos con los resultados
de la actividad. José Luis Dubón, de la PNC, expresó
que su labor está encaminada a prevenir que más jóvenes
se conviertan en delincuentes.
- La alcaldesa Rosa Rivera de Pineda piensa que el apoyo que da
la entidad que representa es a largo plazo, y se enfoca a incorporar
a los jóvenes a la vida productiva. El deporte es una de
las armas que usan para ello.
- La jueza Segundo de Paz, Francisca de Delgado, considera que es
importante que los adolescentes sepan que no están solos,
que hay varias instituciones interesadas en apoyarlos.
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