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La nota del día
Tienen candidato los comunistas
No hay un solo caso en la historia contemporánea en que un
régimen comunista no imponga casi de inmediato y a sangre
y fuego, una dictadura brutal .
Las diferencias entre uno y otro de los dos precandidatos del
FMLN que se disputaron ayer la nominación, son más
de imagen y cierto estilo personal que de sustancia. La plataforma,
el soporte partidario, los compromisos políticos, la concepción
del mundo, es igual para ambos. Que la Asamblea se haya definido
ayer domingo por cambiar un poco la oscura perspectiva para El Salvador.
Los comunistas son una amenaza mortal para el país, para
su incipiente desarrollo, para sus instituciones, para su democracia
y para su posibilidad de insertarse en el mundo. Los comunistas
son el partido de las grandes y radicales transformaciones, pero
para lo peor. Lo que espera al país de ganar esta gente es
mucho más grave de lo que fue el duartismo con toda su locura,
sus resentimientos de clase, su ignorancia y sus truculencias. Dios
se apiade de esta tierra.
No hay un solo caso en la historia contemporánea en que un
régimen comunista no imponga casi de inmediato y a sangre
y fuego, una dictadura brutal. De Lula puede decirse que si aplica
lo que venía predicando por años, Brasil se derrumba;
si reniega del comunismo, Brasil se sostiene.
Los programas del FMLN exhiben en toda su desnudez al partido. A
la par de mentir, difamar, acusar sin fundamento, amenazar e insultar
todo lo que les es contrario y diferente, pintan el mundo de maravillas
y colorines que supuestamente será la sociedad socialista.
Ese futuro esplendoroso, nos aseguran, se materializará dentro
de quince o veinte años de gobierno socialista.
Pero el paraíso está lleno de contradicciones y además
totalmente regimentado, donde cada infeliz súbdito tiene
su puesto, sus obligaciones y su pequeño lugar dentro del
gran campo de concentración. Y por encima del conjunto está
el partido, el omnipresente y todopoderoso partido que decide sobre
la vida de todos.
Los comunistas han llegado hasta donde están hoy, recorriendo
un camino escabroso, de violencia y crimen, de traiciones, purgas,
perfidias, engaños y la más absoluta amoralidad. Igual
ruta siguieron los bolcheviques en Rusia, los maoístas en
China, los senderistas en Perú, los castristas en Cuba, los
sandinistas en Nicaragua y ahora los chavistas en Venezuela. Y una
vez que logran hacerse del poder, imponen la propiedad colectiva,
el despojo de los propietarios, la planificación centralizada,
los juicios y las condenas populares, los racionamientos y la regimentación
a puro garrote.
En destruir y arrasar son excelentes
Es particularmente infame que ni comunistas ni socialistas
rectifican sus barbaridades cuando la miseria y la ruina van apareciendo.
Venezuela ha bajado en más de un veinticinco por ciento su
producto bruto, pero Chávez persevera con sus políticas;
Duarte no enmendó sus demenciales programas cuando era visible
el descalabro. Castro se empecina en seguir el curso socialista
aunque en Cuba la gente joven se vea forzada a prostituirse para
sobrevivir.
¿Dónde están los grandes administradores de
empresas, técnicos agrarios, banqueros, economistas, intelectuales
y empresarios del Frente que harán realidad las colosales
maravillas que prometen? Lo que han demostrado hasta hoy es una
excelente capacidad para dar fuego a ingenios y beneficios, llevar
a la bancarrota a alcaldías, matar vacas, arrasar con cosechas,
aterrorizar poblaciones, dinamitar puentes, destruir el sistema
eléctrico, apalear periodistas, bloquear calles, incendiar
tractores, engañar a simples ciudadanos.
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