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Sugerencia
Prevenir para no lamentar
Ha
comenzado a operar en el país una pequeña empresa
de reciclaje denominada AURORA, que, basada en experiencias chilenas,
desarrolla un programa educativo de concientización ciudadana
que presenta al reciclaje como la mejor alternativa para un país
más limpio.
Dicen las estadísticas que entre dos procesos electorales
en El Salvador, aproximadamente 400 mil jóvenes cumplen 18
años, lo que los capacita para ejercer el sufragio. Qué
bueno sería que los partidos políticos y sus candidatos,
actualmente quedando bien con la población, prometiendo
cosas que ellos saben no se pueden cumplir, iniciaran una labor
de formación de jóvenes, enseñándoles
a trabajar de forma sistemática y organizada, en proyectos
a favor de los necesitados, y dando una muestra (por aquello de
que el ejemplo vale más que las palabras) de lo que será
su futura forma de gobierno.
Preparar brigadas de jóvenes que, practicando la solidaridad
y la responsabilidad social, enseñaran a las diferentes comunidades
el manejo adecuado de la basura, para crear pequeñas empresas
a partir del reciclaje de plásticos, papel, aluminio y tantos
otros objetos que, pudiendo ser fuente de riqueza, se convierten
en peligro mortal y amenaza.
Un elemento que distingue a las sociedades y personas con altos
niveles de educación es su capacidad de prepararse para el
futuro, para enfrentar lo que venga, contando siempre con lo imprevisto.
La improvisación demuestra falta de cultura, pues es más
fácil ir haciendo lo que pidan las circunstancias, poniendo
parches y apagando fuegos, lo que genera enormes riesgos con fatales
consecuencias. Y no prepararse para lo que llega todos los años
y con un poco de esfuerzo y gran dosis de disciplina podría
evitarse y salvar vidas humanas y pérdidas económicas,
es una actitud temeraria e irresponsable.
En el país hay viviendas ubicadas en lomas y barrancos, a
orillas de los ríos, consideradas como zonas de alto riesgo
y cuyos moradores tiran la basura al río en forma sistemática:
desechos orgánicos que en la estación seca se pudren
y engusanan, atraen moscas, ratas y perros; plásticos de
todo tipo que jamás se deshacen; restos de llantas, sillas,
colchones, inodoros quebrados que cuando llueve son arrastrados
por la correntada y se convierten en fuerza demoledora y temible
que destroza bóvedas y hace subir el nivel de las aguas hasta
poner en peligro las mismas viviendas que la generaron.
Situación que se repite en muchas colonias de niveles socioeconómicos
más altos, con mejor calidad de vida, cuyas calles, luego
de una fuerte tormenta, se inundan, entra el agua a las casas y
daña vehículos, muebles y ropa, porque los tragantes
estaban tapados por la basura que a veces barren uniformadas domésticas,
por considerarlo como el más fácil canal de evacuación.
Posteriormente vienen la reacción indignada y unánime
contra la alcaldía y el Comité de Emergencia y la
búsqueda de culpables por no haber limpiado los tragantes
ni tomado las precauciones necesarias para defender a la población
del desastre, cuando de lo único que se podría culpar
al Estado es de no haber cumplido con su labor de formar y educar,
exigiendo a los ciudadanos el adecuado manejo de la basura, separando
los desechos orgánicos del material reciclable. Porque es
más fácil hacer el trabajo de 20, y limpiar cada año
un gran número de tragantes, que la labor gigantesca de hacer
trabajar a 20 haciéndoles modificar su conducta.
Ha comenzado a operar en el país una pequeña empresa
de reciclaje denominada AURORA, que, basada en experiencias chilenas,
desarrolla un programa educativo de concientización ciudadana
que presenta al reciclaje como la mejor alternativa para un país
más limpio. El problema de desperdicios sólidos que
tiene El Salvador es gravísimo y estamos llegando a un punto
cuyas consecuencias son todavía imposibles de calibrar: las
fotografías de calles, parques, mercados, hospitales y predios
baldíos convertidos en auténticos basureros producen
asco y temor por las consecuencias que de allí se derivan.
Y para remediarlo, el gobierno necesita del decidido apoyo de la
empresa privada, en especial de las empresas que producen platos
y vasos plásticos y agua en bolsas. La salud de todos, en
especial de los niños, está en juego, y ya es hora
de que comencemos a prevenir, pues llevamos muchas generaciones
de lamentar.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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