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El Salvador en perspectiva
Armas nucleares
en manos de terroristas
Sólo
el futuro revelará el desenlace de este momento, que sin
duda es uno de los más críticos del proceso civilizador.
Si un terrorista posee armas de destrucción masiva, es más
que seguro que las usará sin importarle las consecuencias
de las represalias, como lo han comprobado los ataques suicidas,
aseguran los estrategas americanos y británicos.
Esto justificó la guerra contra Iraq -aunque no se hallaron
armas de destrucción masiva- y justificaría una guerra
contra Corea del Norte. Está plenamente comprobado que Sadam
Hussein se había esforzado por lograr capacidad nuclear.
El dictador coreano se ha jactado de tener armas nucleares y ha
seguido procesando materiales para construir más. Es conocido
que la fuente más importante de dinero duro de Corea del
Norte es la venta de materiales nucleares a otros países.
El ex secretario de Defensa de Estados Unidos William Perry declaró
recientemente, en una entrevista televisada, que no teme un ataque
frontal nuclear de Corea del Norte, sino a la introducción
de un arma nuclear o una cantidad de plutonio en de Estados Unidos
por parte de uno de los grupos fanáticos enemigos.
Perry dice que una cantidad de plutonio de peso insignificante y
de un tamaño que no exceda el de una pelota de baloncesto,
sería suficiente para hacer varias bombas atómicas.
Preguntó que, si se introducen toneladas de cocaína
anualmente a Estados Unidos y con todo el dinero y facilidades que
tienen los terroristas y los malvados dispuestos a venderse, entonces
cómo se podría evitar. La conclusión es que
la única defensa es no dar al enemigo acceso a materiales
nucleares, aunque sea a costa de una guerra.
Al Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y al Primer Ministro
de Gran Bretaña, Tony Blair, se les acusa de haber mentido
y falsificado información para justificar la guerra que redujo
Iraq a escombros y que destruyó el sangriento régimen.
Aparte de su amenaza a la paz del mundo, se ha descubierto evidencia
de campamentos de exterminio y fosas comunes con miles de ejecutados
a sangre fría que compiten con los horrores del holocausto
de Hitler. Se ha comprobado que el sistema de Hussein para quedarse
en el poder era exterminar a la oposición.
El argumento de que la guerra se justificaba porque Hussein tenía
o fabricaba armas nucleares se ha desbaratado puesto que no se han
descubierto pruebas. No obstante la posibilidad de la existencia
de armas químicas y biológicas se mantiene por su
poco volumen y facilidad de esconderlas. También el propio
Hussein, aunque al principio negó haber producido el agente
letal de gas VX, tuvo que retractarse cuando cantidades importantes
fueron descubiertas por inspectores de las Naciones Unidas.
La necesidad de justificar la guerra con pruebas palpables para
salvar al mundo de la amenaza de un cataclismo terrorista y liberar
a Iraq de las garras de un comprobado criminal ha puesto en aprietos
a George Bush y Tony Blair. No basta que se trataba de un reconocido
abusador de los derechos humanos, que había sometido a su
país a un régimen despótico y sanguinario durante
cuarenta años y que había mostrado ser capaz de usar
la violencia cuando invadió a Kuwait y provocó la
Guerra del Golfo. También se necesitaba la aprobación
doméstica e internacional.
Es muy posible que la recompensa que recibirán los dos valientes
dirigentes mundiales, George Bush y Tony Blair, por liberar al mundo
de Hussein será que sus enemigos políticos aprovecharán
para removerlos del poder por haber mentido y exagerado el peligro
inmediato, para lanzarse a una guerra para prevenir consecuencias
aún peores.
Sólo el futuro revelará el desenlace de este momento,
que sin duda es uno de los más críticos del proceso
civilizador que la humanidad ha emprendido, pero tenemos la plena
seguridad de que lo superaremos, igual que todas las demás
crisis de nuestra agitada y tormentosa historia que parecían
insuperables.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.
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