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Tema del momento
¿Qué necesitamos?
La
comunidad internacional nos lo dice, aún nos quedan importantes
tareas pendientes para ser socios económicos y estratégicos
confiables.
La interrogante está presente en la mente de muchos salvadoreños.
Encuentra respuesta al repasar el enunciado de expectativas ciudadanas.
Sería ambicioso, en este breve análisis, pretender
agotarlas. No obstante, pronto escucharemos, a lo largo de la campaña
electoral, el clamor popular pidiendo un futuro gobierno capaz de
responder a las grandes demandas ciudadanas con alto sentido de
responsabilidad social.
La opinión popular percibe la necesidad de contar con un
futuro equipo de gobierno competente, capaz de escuchar y comunicar
con la sociedad. Ahora bien, forjar un buen gobierno no es asunto
de decreto ni de promesas electorales. Implica configurar equipos
nacionales interdisciplinarios con hombres y mujeres capaces de
trabajar juntos, invirtiendo en forma eficaz los recursos financiero
humanos y legales destinados a crear un El Salvador competitivo
y justo. Requiere demostrar visión de largo plazo para ponerse
de acuerdo acerca de la planeación estratégica concerniente
a nuestro futuro común.
La comunidad internacional nos lo dice, aún nos quedan importantes
tareas pendientes para ser socios económicos y estratégicos
confiables. Se espera de El Salvador mayor liderazgo en el proceso
de integración regional y más firmeza en la aplicación
de la seguridad jurídica nacional, entre otros.
Sentimos inconformidad dentro de nuestras fronteras debido a la
falta de oportunidades para la mayoría. Propiciando la emigración,
perdiendo una parte importante de nuestro capital humano. Aún
no hemos logrado crear capital social para ser realmente competitivos.
Surge entonces la incesante pregunta:
¿Qué necesitamos? Exigir a los partidos políticos,
vísperas de una nueva campaña electoral, un compromiso
con nuestro país a largo plazo. Convencer a los votantes
es tarea cada vez más difícil. Necesitamos saber cómo
van a traducir sus propuestas electorales en políticas públicas
consistentes con las expectativas ciudadanas.
¿Qué necesitamos? Entender que el mundo vive una profunda
transformación en términos ideológicos, tecnológicos,
competitivos y culturales. Por consiguiente, El Salvador necesita
posicionarse con el mensaje político y económico apropiado,
demostrar un verdadero liderazgo regional en los espacios internacionales,
crear estrategias de desarrollo innovadoras y, utilizar a su gente
más competente para sacar de la pobreza a la mayoría,
que se ha quedado sin oportunidades.
¿Qué necesitamos? Convivir en armonía con un
sistema político que nos ayude a procesar los conflictos
políticos sin recurrir a la violencia, nos enseñe
a coexistir en medio de las diferencias, propiciando constantemente
la unión de los sectores en torno a causas comunes. Necesitamos,
para construir país, priorizar como acuerdo nacional la prevención
del delito, el combate frontal a la impunidad y a la corrupción,
procurando justicia con el pleno respeto a los derechos humanos.
Todo ello implica, claro está, una mayor coordinación,
seguimiento y evaluación de las dependencias públicas
en la lucha contra el crimen organizado.
¿Qué necesitamos? Unificar pensamiento y acción
para que nuestra sociedad sea más justa y equitativa, propiciando
el desarrollo económico, educativo y tecnológico de
los salvadoreños, abriéndoles espacio para que cultiven
su espíritu y disfruten de un sano esparcimiento; modernizando
el agro mediante tecnología y recursos. Asimismo necesitamos
entender que no habrá desarrollo sustentable en El Salvador
si no se cuenta con un sistema educativo que fomente el respeto
a los recursos naturales y se logre una transformación integral
de salud.
Todo ello nos lleva a afirmar la necesidad de comprometer a las
futuras autoridades con un Plan Nacional de Desarrollo. Planear
el futuro de El Salvador con base en la participación ciudadana
es requisito para identificar nuevas oportunidades y proponer líneas
de acción gubernamental.
Es hora de reconocer que, en términos de país, necesitamos
efectuar un esfuerzo de previsión, de racionalidad, de orden,
de coordinación y, por supuesto, de conciliación entre
intereses individuales y colectivos. En medio de las opiniones de
los especialistas y de los ciudadanos, hemos de encontrar el liderazgo
firme y transparente del nuevo gobernante, capaz de integrar nuestro
pasado con nuestro futuro.
Necesitamos implementar el Plan Nacional de Desarrollo 2004-2009,
donde se le indique a la ciudadanía con claridad cuáles
son las metas y objetivos, dificultades y retos que, unidos, hemos
de encarar. La futura conducción de nuestro país en
momentos internacionales cambiantes e impredecibles impone una planeación
estratégica nacional, dirigida por un gobierno de alta calidad
que propicie la participación ciudadana y demuestre con hechos
su permanente compromiso con el cambio y la innovación en
el ejercicio del poder.
Necesitamos saber que el sacrificio de tantos compatriotas en el
exterior contribuirá a convertir los sueños de muchas
familias que permanecieron en El Salvador en mejores condiciones
de vida.
Necesitamos reencontrarnos entre salvadoreños más
allá de la contienda electoral, en torno a acuerdos fundamentales,
si deseamos transformar a El Salvador en un país de esperanza.
* Columnista de El Diario de Hoy.
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