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Mínima
afectación al agro
Un
15% de los agricultores saldrá afectado por el TLC, quienes
deberán buscar otra actividad y ser asistidos por el Gobierno.
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En México, la agricultura
tradicional ha crecido a niveles normales, pese al Tlcan.
El gobierno mantuvo y mejoró los subsidios a los campesinos.
Foto EDH
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Guillermo Perry es otro de los economistas extranjeros que aseguran
que el agro salvadoreño y centroamericano no saldrá
tan golpeado por el Tratado de Libre Comercio (TLC) que se negocia
con Estados Unidos.
Un 85% de los agricultores serán beneficiados por el acuerdo,
pero el 15% restante deberá buscar otra actividad económica
o ser competitivos, dijo.
El gobierno tendrá que crear programas de apoyo similares
a los aplicados en México, donde los campesinos reciben asistencia
financiera durante diez años, para enfrentar el Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (Tlcan o Nafta), advirtió
Perry.
Lecciones
El economista expuso ayer a empresarios las lecciones del Tlcan,
invitado por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo
Económico y Social (Fusades), donde se considera que el gobierno
deberá aumentar la recaudación fiscal y crear nuevos
impuestos, para que los sectores productivos aprovechen el TLC o
se protejan del mismo, según Antonio Cabrales, presidente
de la Fusades.
Perry expuso que México tenía subsidios agrícolas
antes de firmar el Tlcan con Estados Unidos y Canadá. Cuando
el acuerdo entró en vigencia, lo que hizo no fue aumentarlos,
ni eliminarlos, sino mejorarlos.
En cambio, los países centroamericanos tendrán que
focalizar cuáles sectores agrícolas serán afectados
por el TLC y deberán crear apoyos financieros o subsidios,
para los campesinos que lo necesiten, sin caer en la generalización
de subsectores, advirtió.
Pero antes, Guatemala y El Salvador tendrán que mejorar la
recaudación fiscal, de lo contrario, será difícil
aprovechar el TLC, porque se necesitarán más
fondos en el Presupuesto Nacional, para mejorar la competitividad,
la educación y la tecnificación productiva, señaló.
Falta mucho
En cambio, Ricardo Esmahan, director de la Cámara Agropecuaria
de El Salvador (Camagro), consideró que no es suficiente
la asistencia financiera, sino crear incentivos, capacitación
y tecnificación a los campesinos, para que éstos aumenten
la productividad.
Ejemplificó que el uso de semillas certificadas sería
ideal para soportar los embates climatológicos y evitar pérdidas
a los productores de granos básicos.
Pero, la mayoría de este sector siembra por subsistencia,
sin que haya programas para ellos, pese a que superan a las plantaciones
de café, al tener 500,000 manzanas cosechadas, unas 200,000
más que la de los cafetaleros, comparó.
El economista señaló que en México, la agricultura
no tuvo efectos devastadores con el TLC, ya que los niveles de producción
hasta la fecha son parecidos a los registrados antes de la firma
del Tlcan. En 1990, la producción agrícola creció
25% y llegó a 35% en el 2001, señaló.
Incluso, dijo, la agricultura tradicional creció en niveles
normales, tanto que parece que el Tlcan no los afectó y tampoco
los benefició, lo cual debería de mejorarse.
En cambio, la agricultura irrigada sí aumentó considerablemente,
lo cual mejoró en grande la productividad, ya que pasaron
de sacar 250 toneladas por hectárea en 1990, a 500 toneladas
en 2000.
Según Perry, las recientes protestas de los avicultores y
los porcicultores mexicanos, por la eliminación de aranceles
en esos sectores, es más un problema político que
económico, de magnitud.
Lo único que se refleja, dijo, es que los programas para
el campo no han sido suficientes para reducir las presiones sociales.
Hacia adelante, el tema central es la productividad del campo,
por medio de incentivos para la transformación, señaló.
A juicio de Perry, en Centroamérica, los agricultores deben
preocuparse más por la desgravación arancelaria que
por la eliminación de los subsidios agrícolas que
utiliza Estados Unidos, porque, para el caso de El Salvador, es
importador natural de productos estadounidenses subvencionados y
que no se producen en el país.
Sólo deberán protegerse bienes que sí se producen
en común con los estadounidenses. Éstos tendrán
que reconvertirse a largo plazo.
Lecciones para Centroamérica
Esta es la receta de Perry para negociar el TLC con Estados Unidos:
- El TLC no es suficiente para el desarrollo sostenido y para una
convergencia rápida con EE.UU.
- Hay que mejorar los niveles de la educación, para atraer
a mejores inversionistas.
- Hay que financiar más a las empresas pequeñas y
a las nuevas.
- Reformas fiscales y mejorar la recaudación.
- Mejorar la infraestructura y combatir la corrupción.
Producción 250
Toneladas por hectárea
producía México entre 1983 y 1990, en la agricultura
irrigada y tecnificada.
Producción 500
Toneladas
por hectárea llega a producir México, en la agricultura
irrigada, entre los años 1994-2000, tras la vigencia del
Tlcan.
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