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De la rueda de amigos a la clica
El concepto de mara o grupo de amigos se fue degenerando con el
tiempo hasta llegar al consumo de drogas, alcohol y delincuencia
criminal.
En las décadas de los 70 y 80 era común ver a los jóvenes
salvadoreños salir en grupo a dar un paseo en conjunto o esquiniar
en las colonias o barrios del país.
Las maras surgieron con un sentimiento de pertenencia de los jóvenes
a un sector de amigos con los cuales poder compartir buenos momentos.
Éstos participaban en la organización de actividades
benéficas, deportivas, hacían excursiones, ayudaban
a limpiar las colonias y hasta participaban en actos religiosos haciendo
alfombras y cargando imágenes.
Pero poco a poco esta convivencia entre cheros se fue
degenerando.
Ya en la década de los 80 muchos de los miembros de estas maras
fueron desviando el curso original e incurriendo en ciertas actividades
ilícitas como el consumo de marihuana.
De ahí los dichos de algunos de nuestros ancestros al decir
frases como no te juntes con ese marihuanero.
En ocasiones bebían licor durante las fiestas pero nunca pasaron
de ser bolos relajeros.
El conflicto armado provocó que miles de salvadoreños
emigraran hacia los Estados Unidos.
Centenares de salvadoreños fueron deportados y al regresar
a su terruño ya no eran los mismos.
Traían otras costumbres, otras mañas.
De acuerdo con la Policía Nacional Civil, el fenómeno
de la transculturización influyó en las
maras locales.
Para inicios de los 90, los pandilleros ya habían comenzado
a cometer actos delictivos, pero la situación se agravó
cuando llegaron los pandilleros deportados con experiencias criminales
mayores.
En el ejército de pandillas siempre se ha tenido filas interminables
de reclutas que provienen de hogares salvadoreños desintegrados
o de aquellos donde la pobreza o la violencia familiar sustituye al
pan de todos los días.
El conflicto armado y los programas de televisión y películas
violentas también han abonado al carácter bélico
de los pandilleros, según la policía.
Otro dato interesante que proporcionan los estudios policiales es
que la pérdida de valores ha hecho caer a los jóvenes
en un mundo superficial que raya con lo criminal.
Alcohol, drogas, vagancia, prostitución. La juventud ha perdido
el valor hacia la vida y se encuentra proclive hacia la delincuencia.
Poco a poco las pandillas se fueron expandiendo por todo el país
llegando a conformar las temidas clicas y luego establecieron
estructuras jerárquicas.
A falta de trabajo, establecieron pactos con bandas organizadas de
delincuentes para obtener ingresos.
Hoy no existe ciudad en El Salvador donde no haya muros con grafito
indicando de que está bajo dominio de alguna pandilla.
El estudio policial indica que las leyes garantistas en materia penal
y minoril, también han contribuido a que no se combata con
eficiencia a estas asociaciones.
La Ley del Menor, por ejemplo, no castiga las reincidencias y no avala
que se fiche a los jóvenes.
Existe el caso de un pandillero que fue acusado de asesinar a más
de cinco personas; sin embargo, la pena máxima fue de 7 años
de internamiento.
Otra de las dificultades del fenómeno radica en el tratamiento
que se les da en los reclusorios.
Tras su internamiento, los jóvenes salen con más contactos
y más herramientas para delinquir.
Los sociólogos proponen entonces, que la prevención
empieza en el hogar, continúa en la escuela, y culmina en el
vecindario y con los amigos de los jóvenes.
El fenómeno
Existen muchas causas, pero también se pueden tomar algunas
prevenciones.
Causas
- violencia
La guerra
La década de violencia que vivió el país propició
una conducta de agresividad en la población, la cual se reafirmó
en la posguerra.
- Deportados
La transculturización
Los primeros pandilleros deportados de Estados Unidos propiciaron
grupos de maras más violentos y delictivos.
- Los hogares
Pobreza y violencia
La desintegración familiar y la pérdida de valores
han propiciado la inducción de los jóvenes a las pandillas.
Marco legal
- Leyes suaves
Los menores infractores
Los jóvenes pandilleros no pueden ser castigados con dureza
así maten a varias personas, como ha ocurrido.
- Antecedentes
Reincidencia no castigada
La ley prohíbe a los jueces llevar un fichaje de los antecedentes
criminales de un menor aun cuando éste reincida.
- Regeneración
Centros de internamiento
Los reclusorios no cumplen con su función de reeducar. Al
contrario, menores y adultos se especializan en otros delitos.
La misión
- Recomendaciones
La familia es clave
Los padres de familia deben vigilar en todo momento a sus hijos,
conocer sus gustos, amistades y sitios que frecuentan.
- En la escuela
Maestros atentos
Los profesores deben reportar a los alumnos violentos, que no hacen
sus tareas o que no se presentan a clases.
- El barrio
Los amigos
Los jóvenes deben escoger bien a sus amigos y evitar a quienes
los incitan a los vicios, a la vagancia y al delito.
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