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De la rueda de amigos a la ‘clica’

El concepto de mara o grupo de amigos se fue degenerando con el tiempo hasta llegar al consumo de drogas, alcohol y delincuencia criminal.

Edward Gutiérrez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

En las décadas de los 70 y 80 era común ver a los jóvenes salvadoreños salir en grupo a dar un paseo en conjunto o “esquiniar” en las colonias o barrios del país.

Las maras surgieron con un sentimiento de pertenencia de los jóvenes a un sector de amigos con los cuales poder compartir buenos momentos.

Éstos participaban en la organización de actividades benéficas, deportivas, hacían excursiones, ayudaban a limpiar las colonias y hasta participaban en actos religiosos haciendo alfombras y cargando imágenes.

Pero poco a poco esta convivencia “entre cheros” se fue degenerando.

Ya en la década de los 80 muchos de los miembros de estas maras fueron desviando el curso original e incurriendo en ciertas actividades ilícitas como el consumo de marihuana.

De ahí los dichos de algunos de nuestros ancestros al decir frases como “no te juntes con ese marihuanero”.

En ocasiones bebían licor durante las fiestas pero nunca pasaron de ser “bolos relajeros”.
El conflicto armado provocó que miles de salvadoreños emigraran hacia los Estados Unidos.

Centenares de salvadoreños fueron deportados y al regresar a su terruño ya no eran los mismos.
Traían otras costumbres, otras “mañas”.

De acuerdo con la Policía Nacional Civil, el fenómeno de la “transculturización” influyó en las maras locales.

Para inicios de los 90, los pandilleros ya habían comenzado a cometer actos delictivos, pero la situación “se agravó” cuando llegaron los pandilleros deportados con experiencias criminales mayores.

En el ejército de pandillas siempre se ha tenido filas interminables de reclutas que provienen de hogares salvadoreños desintegrados o de aquellos donde la pobreza o la violencia familiar sustituye al pan de todos los días.

El conflicto armado y los programas de televisión y películas violentas también han abonado al carácter bélico de los pandilleros, según la policía.

Otro dato interesante que proporcionan los estudios policiales es que la pérdida de valores ha hecho caer a los jóvenes en un mundo superficial que raya con lo criminal.

Alcohol, drogas, vagancia, prostitución. La juventud ha perdido el valor hacia la vida y se encuentra proclive hacia la delincuencia.

Poco a poco las pandillas se fueron expandiendo por todo el país llegando a conformar las temidas ‘clicas’ y luego establecieron estructuras jerárquicas.

A falta de trabajo, establecieron pactos con bandas organizadas de delincuentes para obtener ingresos.

Hoy no existe ciudad en El Salvador donde no haya muros con grafito indicando de que está bajo dominio de alguna pandilla.

El estudio policial indica que las leyes garantistas en materia penal y minoril, también han contribuido a que no se combata con eficiencia a estas asociaciones.

La Ley del Menor, por ejemplo, no castiga las reincidencias y no avala que se fiche a los jóvenes.
Existe el caso de un pandillero que fue acusado de asesinar a más de cinco personas; sin embargo, la pena máxima fue de 7 años de internamiento.

Otra de las dificultades del fenómeno radica en el tratamiento que se les da en los reclusorios.
Tras su internamiento, los jóvenes salen con más contactos y más herramientas para delinquir.

Los sociólogos proponen entonces, que la prevención empieza en el hogar, continúa en la escuela, y culmina en el vecindario y con los amigos de los jóvenes.

El fenómeno
Existen muchas causas, pero también se pueden tomar algunas prevenciones.

Causas

- violencia

La guerra
La década de violencia que vivió el país propició una conducta de agresividad en la población, la cual se reafirmó en la posguerra.

- Deportados
La transculturización

Los primeros pandilleros deportados de Estados Unidos propiciaron grupos de maras más violentos y delictivos.

- Los hogares
Pobreza y violencia
La desintegración familiar y la pérdida de valores han propiciado la inducción de los jóvenes a las pandillas.

Marco legal

- Leyes suaves
Los menores infractores
Los jóvenes pandilleros no pueden ser castigados con dureza así maten a varias personas, como ha ocurrido.

- Antecedentes
Reincidencia no castigada

La ley prohíbe a los jueces llevar un fichaje de los antecedentes criminales de un menor aun cuando éste reincida.

- Regeneración
Centros de internamiento

Los reclusorios no cumplen con su función de reeducar. Al contrario, menores y adultos se especializan en otros delitos.

La misión

- Recomendaciones
La familia es clave

Los padres de familia deben vigilar en todo momento a sus hijos, conocer sus gustos, amistades y sitios que frecuentan.

- En la escuela
Maestros atentos

Los profesores deben reportar a los alumnos violentos, que no hacen sus tareas o que no se presentan a clases.

- El barrio
Los amigos

Los jóvenes deben escoger bien a sus amigos y evitar a quienes los incitan a los vicios, a la vagancia y al delito.

 

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