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Comentando
Bush pierde terreno con los latinos
Justo
cuando la imagen del Presidente George W. Bush en la comunidad latina
se debilita, el Partido Demócrata se moviliza, intentando
ganarse el voto hispano.
Desde los inicios de su carrera política, George W. Bush
logró establecer una relación cálida, casi
personal, con la comunidad latina. Su aire de ranchero sincero y
hasta su español mocho le ganaron simpatías entre
los hispanos. Sin embargo, después del 11 de septiembre,
los latinos se han convertido en una abstracción para el
Presidente, y su desapego ha roto el único vínculo
que unía a los latinos del sudoeste estadounidense con el
Partido Republicano.
Los latinos, a diferencia de los afroamericanos, históricamente
han demostrado su enorme maleabilidad ante las urnas. Richard Nixon
y Ronald Reagan se beneficiaron enormemente del voto latino, pero
en 1994, el péndulo cambió. La proposición
187 y el tono anti-inmigrante de la campaña para gobernador
de California de Pete Wilson borraron del mapa latino al Partido
Republicano en todo el sudoeste.
Gracias a la comunidad cubana en Miami y Nueva Jersey, los republicanos
ganaron una representación limitada en el Congreso, aunque
abrumadora al nivel local y estatal. Hoy, de los 21 representantes
latinos al Congreso, 18 son demócratas y tres, republicanos.
En 2000, George W. Bush logró recuperar una parte del voto
latino, 35% contra un 62% por Al Gore. Cuatro años antes,
Clinton había arrasado con un 72% del voto hispano contra
un 21% para Bob Dole.
En 2002, en una encuesta realizada por Bendixen y asociados, Bush
mostró su ascendente popularidad en la comunidad latina.
Cuarenta y seis por ciento de los entrevistados se declaró
en favor de un eventual candidato demócrata, mientras que
el 44% escogió a Bush. Sin embargo, poco le duró el
gusto a la Casa Blanca. La última encuesta realizada por
la misma firma, en junio de 2003, muestra que el apoyo a Bush disminuyó
diez puntos porcentuales, mientras que el apoyo a los demócratas
subió modestamente.
Este debilitamiento de la candidatura de Bush indica, según
Sergio Bendixen, que la conexión emocional y personal
con los latinos que tanto trabajó el Presidente podría
estar en peligro. Siete de cada 10 latinos entrevistados piensan
que Bush rompió su promesa de enfocarse en América
Latina. El abandono del acuerdo migratorio con el Presidente mexicano
Vicente Fox es su prueba.
Esta circunstancia ha llevado al Partido Demócrata a crear
un grupo dedicado a cultivar a los latinos, recalcando las diferencias
entre ambos partidos en los temas que más interesan y afectan
a la comunidad latina.
En Estados Unidos, los votantes se dividen en tres categorías.
Un tercio prefiere a los candidatos del Partido Demócrata,
otro tercio vota por los republicanos y el tercio restante es, en
su mayoría, de indecisos. En la elección presidencial
de 1980, hubo un importante grupo de indecisos llamado demócratas
por Reagan. Eran sindicalistas y trabajadores de la clase media
baja, afiliados al Partido Demócrata por razones económicas,
pero que cambiaron de chaqueta al sentirse más cercanos a
causas conservadoras, como la oposición al aborto y al homosexualismo,
y votaron por Reagan.
En el sur del país, hay otro grupo demócrata que en
cada elección manifiesta su repudio a los candidatos más
progresistas de su partido, como por ejemplo Michael Dukakis o Walter
Mondale, pero se reconcilia cuando el candidato es alguien como
Bill Clinton o Jimmy Carter.
Un tercer grupo de indecisas lo forman mujeres afiliadas al Partido
Republicano, que se identifica ocasionalmente con temas sociales
como el aborto o la oposición a la guerra.
Para la elección del año próximo, si se deteriora
la ocupación militar de Iraq, la economía no se recupera
y Bush continúa ignorando a América Latina, los latinos
podrían constituirse en el grupo de indecisos que inclinen
el fiel de la balanza. Los demócratas parecen haber entendido
la ecuación y por ello se han movilizado a crear Demócratas
Unidos. Mientras que Bush y su partido continúan sin encontrar
la conexión con los votantes hispanos.
*Miembro del consejo editorial de Los Angeles
Times.
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