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Palabras
Encuentro
Era
nuestro tercer día en la montaña. Al amanecer, encontramos
huellas y rastros de animal cerca de la casucha en que nos habíamos
refugiado.
No son de otro animal..., dijo R., observando los rastros.
Es eso, la bestia que ha venido. Lo que escuchamos anoche no era
el viento huracanado, tratando de abrir la puerta ni las ventanas.
Ni resoplando con su aliento en las hendiduras y agujeros, sino
eso. Debe andar cerca. Sabe que estamos aquí. Nos vino a
buscar. Mejor dicho, vino a buscar la vida, cuerpos.
Nos entró un deseo inesperado de buscarle. De encontrarnos.
Al fin subir a la cumbre siempre implica cortar y vencer los miles
de miedos y temores que oprimen el corazón.
Buscar a la bestia, o a la que fuera, significaba en el fondo ir
al encuentro de eso que vivía en lo más profundo de
nuestro ser...
Podría ser un animal perdido de su hábitat, asediado
por el frío, el hambre y la soledad. Habría buscado
refugio en el bosque de los árboles milenarios. Posiblemente
había llegado huyendo de algún lugar, de donde lo
habían expulsado, como ocurre muchas veces con el mismo hombre.
Siempre, como el que huye se vuelve fiera, los animales atacan.
Tendría hambre. Miedo. Se sentiría extranjero en un
lugar que no era de él.
Aquello está encerrado ahí, dentro de ti. Con el hocico
babeante. Y tratará de salir por cualquier medio o por cualquier
miedo.
Porque siempre hay un temor fuerte en el alma que le hace salir,
buscar su libertad.
Día a Día
En esa leyenda sobre la magnífica educación de
Cuba, se disimula un hecho importantísimo: que tradicionalmente
Cuba siempre tuvo una excelente educación y un excelente sistema
de salud.
Nada de eso fue invento o logro de Castro. Más bien, las supuestas
excelencias de hoy son lo que queda de las glorias pasadas, cuando
la Universidad de La Habana fue un faro de ilustración y sabiduría
en América. Agréguese a esto que a finales del Siglo
XIX, el médico cubano Carlos Finlay descubrió la causa
de la fiebre amarilla. Durante el castrismo no han descubierto nada
importante, aunque viven anunciando toda clase de conquistas que nadie
ve por ninguna parte.
¡Gran educación y gran salud en la Cuba de Castro! Prostitutas
sanas e ilustradas como las que históricamente las hubo en
Grecia y son las geishas del Japón, especie esta última
que se está extinguiendo. |
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