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Hoy
la sepultarán en Nueva York
Miami rinde tributo a la Guarachera de Cuba
Miles
permanecieron de pie por horas para participar del último
homenaje a la cantante cubana de las exuberantes pelucas y ritmo
contagioso.
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Decenas de miles de personas
caminaban, bandera en mano, detrás del carro fúnebre
sin escatimar cansancio, sed ni calor. Foto
EDH / AP
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Una considerable parte de la población de la ciudad de Miami,
en la Florida, dejó de descansar el sábado pasado.
Abandonó la diversión de sus bares predilectos. Canceló
las barbacoas y las fiestas en los yates.
Rechazó la programación del cable. Todo ello para
rendirle el último tributo a quien en vida fuera y en muerte
sigue siendo la Reina de la salsa y la Guarachera
de Cu ba: Celia Cruz. Celia, quien grabó más
de 70 discos, falleció el miércoles en su vivienda
de Nueva Jersey. Tenía 78 años y padecía cáncer
cerebral.
El sábado, a eso de las 7:45 p.m., bajo un sol todavía
radiante, el féretro de la popular cantante cubana fue sacado
de la Torre de la Libertad del bulevar Biscayne, en el centro de
Miami. Decenas de automovilistas detuvieron su marcha. Algunos sintonizaron
las estaciones de radio hispanas que no dejaban de transmitir La
negra tiene tumbao, Yerberito Moreno, Que
le den candela y La vida es un carnaval, entre
otras canciones interpretadas por Celia.
Después del breve recorrido por la Segunda Calle encabezado
por la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de
Cuba, y jinetes en imponentes caballos, el cortejo fúnebre
se detuvo frente a la Iglesia del Gesu. Esta iglesia de fachada
rosado pastel fue la primera en oficiar misas en español
para la comunidad cubana exiliada en Miami.
Que dejen entrar al pueblo que tanto amó Celia,
gritó una señora mientras ondeaba la bandera cubana.
Pero la Iglesia del Gesu solamente albergó a unas 800 personas,
entre familiares y amigos de Celia, figuras políticas y de
la farándula, como el Secretario de Vivienda Mel Martínez,
la presentadora de televisión Cristina Saralegui y los empresarios
musicales Emilio y Gloria Estefan. Desde afuera, el pueblo se conformó
con escuchar la misa a través de los altoparlantes, desde
las 8:30 hasta las 10:30 p.m.
Celia es Cuba
Marcos Gómez Cancio tiene 74 años y unos ojos celestes
que resaltan su piel negra y su cabello blanco. Ataviado con una
guayabera blanca y unos pantalones negros impecablemente planchados,
Gómez aseguró que se unió al homenaje de la
Guarachera de Cuba a las 9 a.m. Habían transcurrido
más de 12 horas, pero Gómez no daba muestras de aburrimiento
ni apatía.
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En el cielo, seis helicópteros
formaban una media luna dándole la espalda a las aguas
color turquesa del océano Atlántico. Los restos
de Celia fueron velados en la Torre de la Libertad.Foto
EDH / AP
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He venido porque Celia era una mujer especial. Los cubanos
la adoramos. Ella es Cuba, y representa la Cuba libre, por la cual
combatió a su manera, dijo Gómez. A su juicio,
mediante su música Celia permitió que la isla fuera
conocida en su esencia, tanto como el deseo de sus hijos
por alcanzar la libertad y la democracia.
Gómez añadió que a Celia se le conoce como
la Guarachera de Cuba porque ella fue la mejor exponente
de la guaracha, un tipo de son cubano humorístico y de doble
sentido, con frecuentes alusiones pícaras, que se acompaña
de guitarras, sonajeros como el güiro y las maracas y el tres.
El mismo entusiasmo que caracterizaba a Celia en sus conciertos
prevaleció en las afueras de la Iglesia del Gesu. Y no fueron
solamente los cubanos los que se encargaron de celebrar la vida
de la cantante. Peruanos, dominicanos, mexicanos, venezolanos, colombianos,
brasileños, nicaragüenses, costarricenses y hondureños
se quedaron hasta el final de la misa de cuerpo presente y cantaron
el Cordero de Dios a ritmo de Guantanamera.
Miguel Cortés, originario de San José, Costa Rica,
dijo que a pesar de que sus compatriotas no pudieron viajar para
estar con Celia por última vez, él los representaba
de alguna forma. Por eso, no se quejó por las tres horas
que tuvo que estar de pie durante la mañana, en una fila
de más de 15 cuadras, con tal de ver a su cantante preferida
en el interior de la Torre de la Libertad.
Una misa emotiva
Después de la lectura de la primera carta a los Tesalonicenses,
capítulo 4 y versículos del 13 al 18, a cargo de Cristina
Saralegui, un coro interpretó cantos en español. El
obispo auxiliar de Miami, monseñor Agustín Román,
ofició la misa. Además, el reconocido Padre Alberto
Cutié expresó su sentir sobre la muerte de Celia.
Pedro, tenemos un problema, le dijo al viudo de la cantante,
Pedro Knight. San Pedro ha nombrado a Celia Cruz como la directora
de los coros musicales, pero ya empezaron los problemas porque los
angelitos estaban adaptados a los cantos gregorianos y ahora tienen
que aprender el Quimbara quimbara. También ha
sido nombrada asesora en la entrada del cielo y parece que para
ciertos tiranos, que han tratado de entrar (al cielo), Celia ha
pedido que les den candela, dijo Cutié. Las risas no
se hicieron esperar.
Mel Martínez aprovechó unos minutos para leer una
carta firmada por el presidente de los Estados Unidos, George W.
Bush. En esta, el presidente reconocía la trayectoria musical
de Celia, así como su calidad humana.
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