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Un testigo no quiso declarar
Enterrarán a las víctimas de accidente vial

Santa Ana. Los parientes regresaban de la iglesia. El menor de nueve años había recibido clases de catecismo.

Antolín Escobar
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los tres miembros de la familia López que el domingo pasado se accidentaron en la autopista santaneca serán sepultados hoy a las 3:00 de la tarde, en el Cementerio General de la ciudad de El Congo.

Juan Ernesto López Sermeño, de 39 años; Sergio Estuardo López Acosta, de 9, y Rina Elisa Acosta Mancía, de 23, murieron durante un triple choque a la altura del kilómetro 51 de la autopista a Santa Ana, cerca del desvío al municipio de El Congo.

Sermeño tenía 20 años de trabajar en una empresa de materiales fotográficos, y Sergio era el mayor de sus tres hijos. Los otros dos menores, de cuatro y cinco años, quedarán al cuidado de su madre Hony Arely Acosta de López.

Familiares de López explicaron que él era muy cariñoso y dedicado con su familia. El día del accidente regresaba con su hijo Sergio, quien había recibido clases de catecismo. Éste realizaría su primera comunión en los próximos días.

Agregaron que López viajaba con frecuencia a la población de El Congo, pues residía en la colonia Altos del Palmar.

Precisamente, el domingo la familia completa desistió acompañarlo en el vehículo, debido a que la esposa se sentía indispuesta. Por esa razón, Rina Elisa se ofreció a ir con su cuñado y sobrino.

Imprudencia

¿Cómo pudo ocurrir el accidente?, se pregunta la consternada familia, si López no ingería licor ni fumaba.

Al parecer, un vendedor de sorbete que presenció los hechos les manifestó que López intentó sobrepasar una rastra y en el preciso momento que ésta avanzaba dio un giro a la izquierda y sacó del carril al vehículo con los tres pasajeros.

Los familiares de López le pidieron al testigo que contara a la policía lo que vio del fatal accidente, pero éste se negó aduciendo que no deseaba involucrarse en problemas.

“Cuando gente con dinero comete este tipo de hechos y uno declara en contra de ellos, uno es el que se mete en problemas”, habría respondido el vendedor, según los parientes.

Dos vidas truncadas

Rina Elisa Acosta estudiaba quinto año de Odontología en la Universidad Autónoma de Santa Ana. Sus compañeros de clase recuerdan que era servicial y siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás con los problemas de estudio.

El pequeño Sergio Estuardo estaba en el Centro escolar de El Congo. Su pasatiempo favorito era cuidar animales como conejos, pollos y palomas. Jugaba fútbol y les decía a sus padres que quería ser científico cuando creciera.

El domingo fue un día especial para él, regresaba de recibir sus clases de catecismo en la iglesia de El Congo. La razón era una promesa que debía cumplir a su abuela, fallecida en mayo pasado, que sin demora recibiría el sacramento de la Eucaristía.

 

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