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Palabras
El mundo no es como lo miramos
¿Cuál
es el mundo que nos revela el artista en sus pinturas? Parece decimos
que el mundo no es exactamente como lo miramos.
En efecto, algunos animales especialmente los de actividad
nocturna en blanco y negro. El caballo, según los estudios
realizados, es uno de los pocos animales de la Creación que
mira a colores.
El ojo humano sólo detecta los siete colores del espéctrum
solar, retractados por el prima (el ojo tiene su prisma natural
llamado cristalino). Sin embargo, los rayos gamma, los
ultravioleta o infrarrojos escapan a nuestra visión. Esa
luz y ese cromatismo sólo se puede captar mediante cámaras
especiales.
Aun se dice que dos personas no ven exactamente el mismo color o
tonalidad. Hasta pueden tener una distinta visión de la vida,
según el cristal con que mire.
Así, los perros podrían ver los mundos invisibles,
oler lejanos cadáveres y con sus ojos miopes observar las
bestias humanas, las auras ultravioletas alrededor de los cuerpos
vivos y demás apariciones fantasmales de otros planos de
la luz.
Día a Día
Para suerte del régimen cubano, nadie puede hacer una fotografía
de su sistema educativo, o de la red de salud. Por tal razón
es que se vanagloria de tener lo mejor de América en ambos
campos, la gente no tiene más remedio que aceptar las patrañas
y mentiras que le cuentan, historia que se repite cien mil veces cada
día en nuestro Continente.
Las fotografías de todo en Cuba, menos de la industria turística
que está en manos privadas, muestran pobreza, abandono, carestía
generalizada, edificios dilapidados, calles casi desiertas, escombros,
enorme tristeza. No se ven vendedoras ambulantes en las calles de
Cuba, porque no hay nada que vender. Las tiendas están casi
vacías, las farmacias no tienen nada. Los médicos europeos
que visitan Cuba reportan que en las trastiendas de los hospitales
se carece de todo: de instrumental, de alcohol, de vendas, de medicamentos.
Pero la intensa propaganda del régimen no desmaya: el sistema
de salud y la educación en Cuba es lo mejor del Continente.
Si fuera posible tomarles fotografías a ambos sectores, de
inmediato se vería el engaño, pero al no hacerlo sigue
la cantinela. |
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