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Desventajas
del TLC para los porcicultores
La
importación de carne porcina ya está libre de aranceles
en el país, pero está limitada con una cuota. Estados
Unidos quiere que se eliminen esos obstáculos y otros, en
toda la región.
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Los productores de carne
de cerdo de la región le temen al TLC. Foto
EDH
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Los propietarios de las granjas de porcinos se han resignado a
ver el desplome de los precios de la grasa de cerdo en el mercado
local, a causa de una baja de aranceles, pero no se arriesgarán
a perder el resto del mercado del rubro, a raíz del Tratado
de Libre Comercio (TLC) que se negocia con Estados Unidos.
Los industriales informaron que, desde mayo, quedaron desprotegidos
de la importación de grasa de cerdo, de origen estadounidense,
en su mayoría.
El Consejo de Ministros de Comercio Exterior (Comieco), de Centroamérica,
resolvió bajar el arancel de la importación de dicho
producto, de un 40% a un 5%.
El precio se ha desplomado de $0.65 a $0.25 la libra. Casi el 60%
del precio se ha perdido, dijo Marcelino Castro, presidente de la
Asociación Salvadoreña de Porcicultores (Asporc),
quien a la vez es el negociador directo del sector, en las conversaciones
del TLC con Estados Unidos.
Los porcicultores estadounidenses desean vender sus productos en
el país, sin pagar aranceles y, a cambio, ofrecen el mismo
trato para sus competidores salvadoreños.
Pero tal ofrecimiento no es tan fácil de aprovechar, porque
tendría que enfrentar los bajos precios de la carne de cerdo,
por estar subvencionados por el gobierno. Del costo total de cada
libra producida, les financian el 38%, según Castro.
Desventajas
Además, los estadounidenses tienen un superávit, no
sólo producen para el consumo local, sino para exportar en
grande. Son capaces de producir anualmente 100 millones de cabezas
que transforman en carne congeladas y refrigerada.
En cambio, El Salvador apenas llega a una producción anual
de 150,000, con las mismas características. Incluso, ni Centroamérica
junto a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) pueden alcanzar la
capacidad productiva estadounidense, aseguró Castro.
El Salvador tiene entre 120 y 125 granjas tecnificadas que tienen
unos 14,000 vientres (animales preñadas).
La industria emplea a unas 3,500 personas, entre obreros de granjas,
de rastros, motoristas y proveedores de insumos y alimentos.
Por tales razones, la industria porcina de la región ha solicitado
a los negociadores oficiales no liberar de aranceles el mercado,
para evitar ser desplazados por los estadounidenses, explicó.
Por el momento, se encuentran en la canasta D del programa
de desgravación arancelaria que se negocia con Estados Unidos,
es decir, que están entre los bienes que no pueden quedar
sin aranceles, desde la vigencia del TLC, sino hasta dentro de un
plazo de 12 años o más.
En El Salvador, los embutidores ya importan carne de cerdo estadounidense,
sin pagar aranceles, pero están limitados a una cuota de
mil toneladas métricas anuales y, sujetos a comprar carne
de cerdo nacional, para tener derecho a importar sin arancel.
Por cada 100 libras locales, pueden traer 70 libras estadounidenses.
Castro espera que en la negociación del TLC no se vayan a
eliminar los cupos que limitan la importación de carne de
cerdo estadounidense, y tampoco vayan a bajar completamente los
aranceles que protegen al sector.
En Centroamérica, Costa Rica y Guatemala son los mayores
productores de carne de cerdo.
El primero es el que tiene el mayor arancel aplicado al sector,
47% a la importación de jamones, paletas y trozos sin deshuesar.
Le sigue El Salvador, que aplica aranceles de 40% en casi toda la
cadena productiva.
Guatemala, Nicaragua y Honduras tienen aranceles de 15% para los
jamones y las paletas y los trozos sin deshuesar.
Nicaragua es el que menos producción tiene, ya que sólo
sacrifica entre 600 y 800 animales mensuales. Por ende, es el único
que no se opone a perder su mercado.
Además, el resto de sus aranceles no bajan de 5%.
Los embutidores no simpatizan con la propuesta de sus proveedores
(los porcicultores). Prefieren que bajen los aranceles, para poder
comprar insumos más baratos y no estar sujetos a las granjas
regionales.
Subsidios en EE.UU.
Estados Unidos aplica las siguientes subvenciones o apoyos internos
a sus porcicultores:
- Los productores de cerdos
son indemnizados totalmente cuando se registra mortandad de animales,
ocasionada por desastres naturales, tales como huracanes.
- Si las granjas necesitan tratamiento, a causa de contaminación
de alguna índole en los cerdos, el gobierno le ayuda al
granjero con el 60% del costo.
- Si quiere mejorar la raza del cerdo, tiene derecho a que el
gobierno le financie el 50% de la inversión.
- El gobierno les cubre hasta en un 38% el costo de producción
de cada libra de cerdo.
- Otros tipos de medidas.
100 MIllones
de cabezas anuales son procesadas en carne congelada y refrigerada,
en Estados Unidos.
150 MIl
cabezas anuales son procesadas en carne congelada y refrigerada,
en El Salvador.
120 granjas
porcinas hay en El Salvador. Se les considera las más tecnificadas
de la región.
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