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Rolando
por ahí
De
neoverbos y otras palabrejas
Entre
periodistas hay aquí una liberal tendencia a hacer verbos
de sustantivos y adjetivos lo cual es práctica lícita,
toda vez que se guarden ciertas reservas, sobre todo estéticas.
Así, en noticias judiciales tropezamos con términos
como judicializar, lo cual significa que las pruebas
y diligencias aplicadas a un sujeto han sido registradas o de algún
modo procesadas a través de un juzgado.
También se habla de individualizar el grado de
participación que una persona ha tenido al cometerse un delito
en forma colectiva.
Este verbo es particularmente útil para los litigantes en
crímenes perpetrados por bandas, a la hora en que individualizan
la medida de responsabilidad que tuvo el descuartizador de mujeres,
que si bien no las mató, se ocupó en cambio de separar
las cabezas de los cuerpos. Pero también vemos neoverbos
generados mayoritariamente por quienes más contribuyen a
este tipo de enriquecimiento del idioma: los economistas. A ellos
se les debe, me dice el estimado colega español, José
Iglesias (sin ningún parentesco con Julio ni Enrique) una
exquisita pieza de filología:
eficientizar o como decimos los profanos,
volver más eficiente algo. Este verbo se emplea
en calidad de transitivo, ya que la acción del que habla
recae sobre otra persona o cosa. Hace poco escuché decir
a un sesudo disertante: Eficientizaremos la administración
con un programa de reingeniería total.
En modo imperativo se conjugaría: eficientiza tú
o eficientad vosotros, lo cual para algunos es agente
hermoseador del discurso. Ayer nada menos, en un diario de la tarde
me encontré la joyita siguiente: ... explica las razones
que la obligaron a clandestinizarse. No pude menos que conjugar
mentalmente: Yo me clandestinizo, él se clandestiniza,
ellos se clandestinizan y así sucesivamente. Es preciso
admitir, sin embargo, que hay cierta gracia y musicalidad rapera
en estos neovocablos.
Aunque si la tendencia se mantiene estos engendros pueden llegar
a cobrar carta de validez por aquello del uso inveterado de las
palabras, que es como se ha formado gran parte de nuestro rico idioma.
No olvidemos que palabrejas de raigambre villana como catizumbada,
chilate, chele, pacho y muchas más figuran ahora a
la par de otras de mayor abolengo, en el Diccionario de la Real
Academia de la Lengua. rolando@elsalvador.com
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