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A Coronado lo conocen como La tortuga y es pandillero desde los 12 años. Él justifica su vida actual con la falta de cariño y comprensión en su hogar. Mi madre me regañaba cuando salía sin permiso, manifiesta. Lo detuvieron en el caserío El Castaño, de Nahulingo y trató de impedirlo, pero no logró burlar a los agentes. Ya preso, establecieron su relación con el homicidio de Juan Carlos Soriano Ortega, de 17 años, un miembro de la mara Salvatrucha, con la que la Dieciocho mantiene una rivalidad permanente. El crimen ocurrió el 7 de julio cuando Soriano, junto a varios niños jugaba con una piscucha en la cancha de la colonia Lisy Josefina, en Sonsonate. Ahí llegaron dos hombres y hablaron con él. Soriano corrió y le dispararon. Gravemente herido, el salvatrucho caminó hacia su casa, pero fue alcanzado y uno de los atacantes le disparó a la cabeza. También lesionaron a una mujer que se encontraba en el sitio. Hay varias personas que señalan a La tortuga, como uno de los atacantes. Lágrimas Coronado estaba ayer en la PNC antes de ser puesto a la orden del Juzgado de Paz de Sonsonate. Lloraba al reiterar que no tuvo nada que ver en el homicidio de Soriano, a quien dijo que había conocido, pero que ignoraba que fuera salvatrucho. No es de la acción criminal de lo que se arrepiente, sino de ser acusado, según él, injustamente. Hace un año mataron a su hermano menor, al parecer por diferencias entre pandilleros. Desde entonces, admite que ha querido vengarlo. Pero no lo ha logrado. En el caso del que se le acusa, pesan sobre él los señalamientos de varios testigos que dicen haberlo identificado. También será evidencia en el proceso, la identificación de los calibres de las balas encontradas al cadáver, una era 45 y la otra 25 mm. Esto indica que los dos atacantes dispararon al joven. |
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