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Opinando
Lo bueno, lo malo y lo feo de las remesas
Las
remesas han ayudado enormemente al país, ya que estos recursos
son importantes para la economía.
Entre enero y mayo de este año, las remesas
superaron los US$800 millones, y la cantidad continúa en
aumento, calculándose que sobrepasará los US$2,000
millones al finalizar el año, lo que denota la importancia
que estos ingresos tienen en la economía nacional.
Pero se dice que en todo hay algo bueno, algo malo y nunca falta
el pelo en la sopa, y es así como lo expresa un viejo chiste:
Lo bueno: El noviazgo. Lo malo: El matrimonio. Lo feo: La
suegra.
Igual en el caso que nos ocupa, el tema de las remesas, está
lo bueno, lo malo y lo feo. Veamos:
Lo bueno: Las remesas han ayudado enormemente al país,
ya que estos recursos son importantes para la economía, porque
vienen a complementar los ingresos ordinarios de muchos salvadoreños,
quienes los ocupan en vivienda, alimentos, medicinas, y muchos de
ellos los utilizan como capital semilla para micro empresas. Es
de hacer notar que en gran porcentaje, las remesas llegan a las
poblaciones que más sufrieron durante la década perdida,
por ser las que mayor éxodo de población sufrieron.
En época de crisis, como por ejemplo en los pasados terremotos
de 2001, la ayuda de los compatriotas fue invaluable.
Lo malo: Esta situación de ayuda familiar ha hecho
que muchas personas que hacían un gran esfuerzo para obtener
sus ingresos, aquellos que en buen salvadoreño se rebuscaban,
ahora se crucen de brazos a esperar que sus familiares que trabajan
tan duramente en Estados Unidos y con muchos sacrificios les envíen
una cantidad de dinero para su subsistencia. Esto ha transformado
a algunos salvadoreños, otrora afamados por su laboriosidad,
en verdaderos holgazanes (para no utilizar un término criollo
más apropiado), porque ya tiene garantizado sus dólares
de subsidio.
Lo feo: Podría ser la dramática disminución
de estos ingresos, producto de una errada decisión política
de los salvadoreños, que afectaría grandemente la
permanencia en Estados Unidos de los compatriotas, quienes no sólo
dejarían de enviar sus remesas, sino que también en
muchos casos se verían obligados a retornar al país,
agravando su propia situación.
A pesar de los actos terroristas ocurridos en septiembre de 2001
en Estados Unidos, donde murieron varios salvadoreños (hecho
celebrado con algarabía por grupos locales vinculados al
terrorismo), las remesas familiares desde esa nación, que
es nuestro principal socio comercial y hogar de más de dos
millones de salvadoreños, han venido creciendo.
Los gobiernos de los últimos años, pero en especial
el actual, han hecho posible que millares de salvadoreños
que se fueron a Estados Unidos y vivieron por años en la
incertidumbre debido a su estatus migratorio hoy puedan trabajar
tranquilos y ayudar a sus familias en El Salvador. En lo anterior
han sido determinantes las excelentes relaciones que mantienen ambas
naciones. Sin ellas no hubiera sido posible la aprobación
del Status de Protección Temporal (TPS), que permite que
los salvadoreños en Estados Unidos trabajar en condiciones
de legalidad.
Más de 200,000 salvadoreños y por consiguiente sus
grupos familiares se han acogido a este programa, lo que ha influido
en que las remesas sigan llegando y aumentando. En estos momentos,
nuestro Gobierno gestiona una prórroga de ese programa por
otros 18 meses.
En realidad es bien FEO pensar que por políticas
y decisiones públicamente esgrimidas por grupos izquierdistas,
afines al terrorismo y a regímenes no democráticos,
nuestros compatriotas se encuentren en incertidumbre y con riesgo
de perder lo que con sacrificio y esfuerzo han logrado.
*Lic. en Derecho.
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