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Palabras
La rosa del paraíso

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Como muestra de que ha encontrado su tierra de libertad, lleva una rosa —cortada de los jardines de su paraíso—, para mostrarla a su familia.

Encuentra a los padres, ya ancianos, que se sorprenden al verlo llegar, pues todos lo creían muerto. El recién llegado ha puesto en el agua la rosa del paraíso (“La rosa del paraíso”, fue el título original). Y se las quiere mostrar, como prueba del mundo deseado que encontró. Pero al hacerlo la rosa ya no estaba en el agua. Había desaparecido, como se desvanece un deseo, acaso un sueño.

Porque la rosa —su rosa del paraíso— nunca existió, sino únicamente en la locura del mundo que nunca tuvo. Su alegría, entonces, y el dolor de la atormentada Alondra habían sido una mentira más que se quedaba atrás, de pronto, como una estación de trenes cuando hemos pasado.


Día a Día

El factor que determina el éxito de las empresas es su capacidad para satisfacer las necesidades del mercado. Y “el mercado” somos todos: los que compramos, preferimos y escogemos. En una sociedad libre, el consumidor es el rey; sus votos (las compras) son el elemento decisivo para el crecimiento de las empresas y su permanencia en el poder económico. No hay conjuras, cabildeos o presiones para conseguir que una fábrica de camisas o un restaurante se mantenga como preferido del público. Lo que hace la diferencia es la calidad, el precio, la garantía que ofrece para sus productos.

Para los comunistas y por lo general también la izquierda piensa así, las empresas hacen su dinero “explotando” a sus trabajadores y empleados. En vez de ser las preferencias de los consumidores la clave del éxito, creen que es “la explotación”. La trasnochada tesis, sin embargo, choca de frente contra una contundente realidad: que las empresas más grandes son las que mejor pagan a su persona.

La gente se esfuerza por emplearse en ellas, ya que no sólo gana más dinero, sino que tiene mejores oportunidades de progresar, capacitarse, contar con buenas prestaciones y recibir mejor trato. Las grandes y medianas empresas son las que más se preocupan por su imagen, y el nivel de satisfacción que tenga su personal incide en esto.

 

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