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La nota del día
Muy bien hecho, vetar lo del FODES
Siga usted, Presidente Flores, vetando cuanta truculencia y barbaridad
emanen de la Asamblea, pues se sabe que usted apoyará las
medidas necesarias y de buen gobierno que se aprueben.
Lo tiene sentido aumentar del seis al ocho por ciento la porción
del presupuesto que se entrega a las alcaldías. En días
pasados se detallaron en estas páginas los recortes a los
presupuestos que habrían tenido lugar, de pasar el incremento
que los partidos de oposición aprobaron. Programas de salud,
educación, seguridad pública, economía y muchos
otros habrían sido suprimidos con la pérdida de varios
miles de empleos.
Al ejercer el veto, el número 46 durante su administración,
el Presidente Flores anula una medida demagógica y contraria
a los intereses de la colectividad. Es muy fácil para un
cuerpo esencialmente político, la Asamblea, repartir dinero
que no tiene. La Asamblea hace de Santa Claus sin reparar en las
consecuencias que ello acarrea, pues en el caso de los presupuestos
públicos, lo que se aumenta de un lado por fuerza se tiene
que recortar de otro.
Lo ideal sería que sobrara el dinero: que tanto el gobierno,
como las autónomas, como las municipalidades, contaran con
suficientes fondos para realizar las obras y dar los servicios que
se requieran. Que abunde dinero para más parques, más
escuelas, más centros de salud, más puentes, el triple
de carreteras de cuatro vías, representaciones diplomáticas
mejor dotadas, cárceles más humanas, etc. Que El Salvador
sea el paraíso sobre la tierra, con ríos de leche
y miel, verdes prados y ciudades esplendorosas.
Sin embargo, la realidad es siempre una de carestía, de insuficientes
presupuestos, de grandes necesidades. Eso obliga a distribuir con
sensatez los escasos recursos que se tienen, de velar por su uso
eficiente, de mantener equilibrios. Durante las discusiones legislativas
previas a la aprobación del incremento, los proponentes ponían
oídos sordos a cuanto argumento se adelantaba: la consigna
era incrementar ese dos por ciento, aunque se causaran graves daños
a otras dependencias de gobierno. Se aumentaría pese a que
muchos de los municipios no han hecho buen uso del seis por ciento
que se les otorgó, en especial los que controlan los comunistas.
Hay alcaldías, como la de Soyapango y la de San Salvador,
que tienen comprometidos por varios años los fondos del FODES.
Hipotecaron el futuro de nuestras ciudades.
Siga vetando disparates y truculencias
Los vetos son el arma de la prudencia, el buen gobierno, la lógica,
el sentido común, frente a los excesos y truculencias de
la oposición política. De no ser por los vetos, el
país habría caído en el caos, en una anarquía
ruinosa para el bienestar de todos los salvadoreños. Lo grave,
y muy triste, es que el propósito de buena parte de la oposición
es generar caos, provocar desempleo, cerrarnos al mundo, estorbar
el comercio y el funcionamiento de empresas. De no haber sido por
el veto al 1024, el infame decreto para favorecer a médicos
que abandonaron a sus enfermos, el sistema de salud habría
colapsado. Entre otras cosas, más de ciento treinta mil trabajadores
y empleados que ahora reciben atención en las clínicas
empresariales habrían quedado en la calle.
Siga usted, Presidente Flores, vetando cuanta truculencia y barbaridad
emanen de la Asamblea, pues se sabe que usted apoyará las
medidas necesarias y de buen gobierno que se aprueben. Está
claro que muchos de los desaguisados que se vetan fueron aprobados
precisamente para ser bloqueados y usar ese hecho como propaganda.
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