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Los llamados son a que de verdad se investigue y, como dijo uno de los asistentes, no quede como tantos otros crímenes en los que nunca se llega a nada. Jacqueline Gómez Pérez, de 17 años, y su hija Marilyn Lisbeth Ortiz Gómez, fueron asesinadas a machetazos el sábado anterior. Aunque las hipótesis son de que fueron atacadas por pandilleros, aún no se ha comprobado y menos identificado a los responsables. Dolor Desde el cantón Ashapuco, sitio en que vivían la joven y su hija, salió ayer el sepelio rumbo al cementerio de la cabecera departamental. La marcha cruzó la ciudad como una manifestación de dolor y repudio. Tardaron más de una hora en llegar al sitio en que estaba cavada una fosa donde depositaron los cadáveres. Muchos lloraban por lo ocurrido, otros expresaban su miedo por la violencia que padecen en las zonas rurales. No podemos vivir así. Matan a cualquiera, dijo un joven. Varios recordaban lo ocurrido y no terminaban de aceptarlo. El viernes, la joven y su bebé salieron de su casa a las dos de la tarde. No volvieron y la preocupación de familiares los hizo buscarlas sin resultados. Al día siguiente supieron que las habían matado. Sus cuerpos estaban en un sector del cantón Los Magueyes. Las habían atacado a machetazos. Ayer se cerró un capítulo de esta historia. Los pobladores esperan que las autoridades no permitan que sea el final. Quieren que las investigaciones sean exhaustivas y que los culpables los lleven ante la justicia. |
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