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Carlos
Quintanilla Schmidt
No se ganó con propuestas
El
ex precandidato de ARENA acepta la derrota satisfecho por haber
logrado dar a conocer su propuesta de visión de país
a una gran parte del voto duro de ARENA
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¿Derrotado?
3:40 p.m.
Más tranquilo que nuncA. La derrota no lo hizo cambiar
de humor. Aunque visiblemente cansado, Carlos Quintanilla
se mostró muy relajado y feliz por llegar hasta el
final. Foto EDH
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Faltaban 15 minutos para que cerrara el proceso de votación,
y ya Carlos Quintanilla conocía su derrota ante Antonio Saca,
de una forma que ni él mismo creía que podía
pasar.
El Vicepresidente de la República acepta -no le queda de
otra- los resultados y confía que éstos sean suficientes
para que ARENA gane la Presidencia de la República en las
elecciones de 2004.
¿Esperaba esos resultados?
El escenario peor era éste: 15 a cero. El escenario más
favorable era que pudiera ganar en algunos departamentos. Lo que
sí puedo decir es que la lógica no se ha impuesto.
¿Por qué?
Porque tal vez el sistema de votación no nos ha favorecido.
No estamos acostumbrados a un voto público o de mano alzada.
Somos dados al qué dirán y qué van a decir
si yo voto diferente a como votan los demás. Eso puede tratar
de explicar por qué los resultados han sido tan apabullantes,
cuando se había percibido una muestra de simpatía
hacia nosotros e, incluso, unas manifestaciones de que iban a considerar
votar por Carlos Quintanilla. Por eso es que se impuso el sistema
de votación escogido.
¿Pero es un primer paso?
No quiero parecer un derrotado feliz simplemente porque llegué
a la meta con seriedad, con propuestas, con la valentía de
decir las anormalidades e irregularidades que se cometieron para
que se corrigieran.
Dice que no es un derrotado feliz, pero se le
ve muy feliz
Los resultados de las elecciones no eran mi victoria. Para mí
ha sido una experiencia maravillosa que me permitió dejar
de sentirme desaprovechado. Aquí no expresé el pensamiento
del Presidente de la República o el de algún político
del país. Tuve la oportunidad de expresar el pensamiento
político de Carlos Quintanilla, dar mi visión de país
y de hacia dónde tenemos que enrumbarnos como ARENA.
¿Y Antonio Saca expresó ese mismo pensamiento?
¡No sé! Nunca tuve la oportunidad de escuchar las presentaciones
de Antonio Saca. Sí le puedo decir que estas elecciones no
se han ganado por pensamiento, por diferencia de candidatos desde
el punto de vista de su contenido programático. Se ha ganado
por otra razón, porque así es el sistema, por cualquier
razón que usted pudiera ponerse a especular.
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Ya estuvo.
Ya di mi parte. Cualquiera conclusión que yo
saque, está contaminada con mi opinión subjetiva
por haber perdido la elección.
Carlos
Quintanilla
ex Precandidato
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Entonces, ¿por qué se ganaron?
Es parte del análisis que deben hacer los salvadoreños
y los analistas.
¿Saca habrá ganado porque sí tenía el
apoyo de la mayoría de la estructura y de la cúpula?
¡Usted lo ha dicho, yo no (ríe)! No quiero hacer comentarios
sobre eso. El gran reto de ARENA no es aplaudir el resultado de
hoy (ayer), sino evaluar si éste refleja el pensamiento y
el sentimiento de los que, aparte del voto duro, pueden llegar a
votar por ARENA. Yo no puedo concluir nada.
¿O no se anima?
Toda conclusión que dé en este momento puede estar
impregnada de subjetivismo. Lo importante es que el salvadoreño,
que el lector de su periódico, haga su propia evaluación.
¿Cuál sería el reto de Saca y de ARENA, para
ganar en 2004?
ARENA tiene que mostrar una actitud de cambio, no sólo en
su discurso y en la oferta política, sino más que
nada en la dirección que está tomando. Hay muchas
cosas que no hicimos bien, que las dejamos a medias o que las hicimos
de una manera equivocada, sin desmerecer y reconocer todo lo bueno
que ARENA ha hecho.
¿El reto incluye al actual gobierno?
¡Por supuesto! Por lo menos en los últimos 10 meses
y 17 días que nos quedan.
¿Va a apoyar Saca?
¡Por su puesto! Vamos a cerrar filas por Antonio Saca y pedir
a nuestro querido patrono, el Divino Salvador del Mundo, que nos
ilumine y que le dé sabiduría a él, para que
pueda presentar una propuesta coherente, razonada, que satisfaga
las aspiraciones de los salvadoreños.
¿Que les haga el milagrito?
¡Claro!
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