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EE.UU. deporta a guatemalteco que sufre daño cerebral

Al momento de la deportación, el hospital estadounidense declaró que los 900 mil dólares que había costado el tratamiento del guatemalteco eran una carga para el único hospital del condado.

GUATEMALA
AP.--
Internacionales
internacional@elsalvador.com 
Luis Alberto Jiménez, un guatemalteco con daño cerebral, deportado desde Estados Unidos el jueves, permanece estable en un hospital aquí, aunque en un evidente estado de confusión mental. Foto AP

Luis Alberto Jiménez, un guatemalteco con daño cerebral, deportado desde Estados Unidos el jueves, permanece estable en un hospital aquí, aunque en un evidente estado de confusión mental.

“El está bien. El lunes (hoy) comienza su fisioterapia, pero está confundido”, declaró a la AP Alex Tzul, uno de los enfermeros de turno en el Hospital Nacional de Ortopedia donde Jiménez permanece internado.

“Mis papás no me vienen a visitar, voy a ir yo, cuando regrese a Guatemala”, dijo Jiménez, quien aparentemente cree que aún está en Estados Unidos.

Jiménez fue deportado luego que un juez de La Florida ordenara su salida del hospital Martin Memorial Hospital en el condado Stuart.

El guatemalteco era un migrante ilegal, condición quedó al descubierto a raíz del accidente lo que determinó su deportación pese a que a un abogado adujo que podría morir si era sacado del país.

Después de sobrevivir a un accidente de tránsito en el 2000, Jiménez fue internado en dicho hospital.

“No puede caminar y necesita pañales”, dijo Tzul.

Sin familiares

Según los demás enfermos del pabellón donde está internado, Jiménez, de 31 años, es un hombre tranquilo.

“Aunque a veces se enoja con nosotros”, dice uno de los pacientes.

Jiménez, dice Tzul, se comporta como un niño pequeño.

“Habla, pero a veces su reacción no es normal. Es como si tuviera 5 u 8 años”, comenta.

Tzul no pudo decir cuánto tiempo se estima será suficiente para rehabilitar a Jiménez, ni si esto será posible por completo.

Tampoco, dice, figura en su historial médico un teléfono o dirección de contacto de algún familiar de Jiménez.

“Creo que la división de trabajo social está haciendo la investigación”, explicó.

Jiménez asegura que cuando salga del hospital visitará a sus padres.

“Se llaman Julio Lucas y Petrona Gervasio; yo tengo casa en Soloma”, indica. Soloma es una población rural ubicada en el departamento de Huehuetenango, a unos 200 kilómetros al noroeste de ciudad de Guatemala.

Como Jiménez, la mayor parte de los pobladores de esa localidad, pertenece a la étnica Kanjobal, descendientes de los antiguos mayas.

Sin embargo, Jiménez parece ajeno a todo esto.

“Se pasa el día oyendo radio”, añade el enfermero. Ese aparato de radio, una silla de ruedas y un gato de peluche son las únicas cosas, además de su ropa, que tenía Jiménez cuando llegó al hospital.

 

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