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Atención en Duicentro no es la más adecuada
San Miguel. Los usuarios han criticado
los malos modales de algunos empleados. Ellos proponen que éstos
sean más pacientes.
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El Duicentro en San Miguel
tiene mala reputación, por malos tratos a los clientes.
Foto
EDH
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Adrián Sifredo Portillo Martínez tiene un gran problema:
En el Duicentro San Miguel se niegan a extenderle su documento de
identidad con ese nombre.
La causa: Su padre se llama Adrián Sifredo de Paz Portillo
Martínez, lo que ocasionó que los funcionarios del
Duicentro hayan confundido el de Paz con el apellido. Ahora quieren
agregarselo a él.
La respuesta que le dieron en el Duicentro fue: búsquese
un abogado para que le componga el apelativo.
Portillo es uno de los centenares de personas que a diario llegan
a dicho centro en busca de su documento único de identidad
y, al igual que muchos, le ha tocado pasar largas jornadas bajo
el ardiente sol migueleño sin lograr su cometido.
El primer día que Portillo llegó al centro fue en
vano pues a pesar que hizo fila, un vigilante lo regresó
a que hiciera fila nuevamente porque estaba vestido con uniforme
de vigilancia.
Después del atraso, Portillo encontró problemas con
su nombre y el de su progenitor.
Con un abogado
Sonia Argueta, empleada del Duicentro, le externó que le
pondría en su documento Adrián Sifredo Paz Martínez
y no como corresponde, ya que según manifiesta Adrián,
Paz es el nombre de su papá y no un apellido.
La delegada de esa filial le pidió que se presentara al siguiente
día con la cédula de su padre, a fin de corroborar
si Paz era nombre o apellido.
Portillo asegura que muchas veces los empleados de esa institución
se aprovechan de la humildad de las personas y los tratan mal.
Nohemí Montoya, gerente del Duicentro San Miguel, sostuvo
que no estaba autorizada para dar información y prefirió
abstenerse de hacer comentarios al respecto.
Otras personas, al igual que Adrián, se quejan de lo prolongado
del tiempo que tienen que esperar, para que les atiendan.
Según ellas, el maltrato inicia desde la recepcionista que
reparte la hoja de la solicitud hasta el vigilante que contesta
en forma abrupta cualquier pregunta hecha por los visitantes.
La impaciencia es peor con las personas que proceden de caseríos
y cantones que, por una u otra razón, tienen siempre una
duda.
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