Turismo
 
Inicio del Sitio Lunes 14 de julio
 

 

..NOTICIAS

..SERVICIOS
CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
SUSCRIPCIONES
ESCRIBANOS
CONOZCANOS

..REVISTAS

..OTROS SITIOS
MUJER
DIARIOS:
ORIENTE
OCCIDENTE
GUIA DE OCIO
ELSALVADOR.COM
EN EL MUNDO
 
 

Opinando
Que sean ustedes un pueblo de esperanza

Carlos Adalberto Fonseca*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

De tal manera que ahora con sus actuaciones devastadoras, se han colocado en realidad en la línea anarquista

Palabras de Juan Pablo II, pronunciadas el 8 de junio pasado en Croacia. Pareciera que fueron dichas para El Salvador, que se encuentra asediado por la amenaza comunista, con la intención de apoderarse de la libertad y de todo lo que significa bienes y riquezas de este país, cuyo único defecto es no ser materialista ni ateo; somos espectadores del triste espectáculo ofrecido por los extremistas.

Qué otra cosa pueden ser los que dirigían la marcha en que celebraban el asesinato de miles de inocentes el 11 de septiembre, al destruir las Torres Gemelas de Nueva York. Qué otra cosa pueden ser los miembros de la directiva del partido político que hicieron su causa apoyando y solidarizándose con la huelga de los hospitales, donde los desvalidos clamaban y suplicaban a los médicos, o pedían medicinas que no po- dían comprar y les fueron negadas.

No preocupándoles el sufrimiento de los más necesitados, los únicos a quienes se perjudicaba. Cosa que no les importó a los radicales de izquierda, cuya ambición de poder no se detiene ante nada.

Pues ahora —en su proyectado gobierno— lo que tratan es destruir, anular, deshacer lo bueno que se ha hecho, con la única razón de que no es su obra y porque se opone a su ideología de violencia. De tal manera que ahora con sus actuaciones devastadoras, se han colocado en realidad en la línea anarquista. Pues anarquismo es lo que hacen hoy en día los ortodoxos del partido a que nos referimos, o sea, propugnar por "la acción violenta en vez de la crítica pasiva contra la sociedad y el Estado."

Díganlo las promesas de terminar con la pobreza, lo cual es una falacia, pues ellos están conscientes y todos sabemos de que eso es imposible. Otra cosa sería ofrecer disminuirla por medio de medidas sensatas, creando fuentes de trabajo, mejorando el estándar de vida del pueblo, con viviendas confortables, sistemas de salud óptimos, centros de instrucción para todos los niveles.

Por otra parte, somos espectadores de la mezcla explosiva de religión con política. Aludimos al dirigente de una iglesia, quien se supone cree en la existencia de un Ser Supremo y misericordioso, cuya distinción es el amor, vemos con sorpresa el apoyo que da a los que sostienen y pregonan que “la religión es el opio de los pueblos”. Y que tiene como una de sus finalidades terminar, excluir y combatir todo principio religioso.

Tal forma de proceder no se explica, pues recordemos que cuando el monje agustino Martín Lutero mandó las famosas noventa y cinco tesis con una carta a su arzobispo y después al obispo de Brandenburgo, el 31 de octubre de 1517, comienza diciendo: “Gracia y misericordia de Dios, a quien debo todo lo que soy y puedo. Padre reverendísimo en Cristo…”. Es decir, nunca hubiera él apoyado a los ateos, sin embargo vemos que un “reverendo”, a saber por qué motivos, respalda a los materialistas, con el pretexto de razones humanitarias, como si el cristianismo no tuviera —en forma óptima— los mismos principios.

“A fuerza de ver todo, se termina por soportar todo, y a fuerza de soportar todo, se termina por admitir todo”.

*Lic. en Filosofía y Dr. en Derecho.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal