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Un
conflicto no tiene que ser negativo
Nuestra vida diaria siempre tendrá conflictos, problemas, desilusiones,
diferencias, encontrones, emociones, rabietas, bajadas de presión,
etc., pero aunque parezca imposible un conflicto, no tiene por que
ser negativo.
Un conflicto puede conducirnos a entender con más claridad
y a mejorar nuestras relaciones con los demás. La clave es
cómo enfrentarnos a él.
Ponga a prueba estos sencillos pasos para resolver conflictos de forma
positiva.
Paso 1: Cálmese. Una mente en calma es muy indispensable para
resolver un conflicto. Rece una oración corta y respire profundo,
lávese la cara con agua fría: cualquier cosa que tranquilice
su ánimo alterado, luego regrese y hable del problema.
Paso 2: Cuente su versión del asunto empezando sus explicaciones
con yo. Use expresiones como yo creo.. Es
una forma de expresar sentimientos sin asignar culpa. Las frases con
tú ponen a los demás a la defensiva.
Paso 3: Haga que cada persona vuelva a contar lo que el otro ha dicho.
Es un método llamado escucha reflexiva y ayuda
a prestar atención al punto de vista opuesto al nuestro. Nos
permite entender cómo los demás perciben neutra posición.
Paso 4: Responsabilícese por su papel en el conflicto y complete
la frase: He contribuido a esta discusión porque
Paso 5: Piense en soluciones. Escriba las ideas que se le ocurran
a ambos hasta las que no tengan importancia. Escriban todas las que
puedan. Luego decidan cuáles les va bien a los dos. Elijan
una y opónganla en práctica.
Paso 6: Perdona. Un apretón de manos una sonrisa o una palabra
amable ponen fin al desacuerdo y demuestran perdón.
En La fuerza de creer, un libro que vale la pena leer,
el psicólogo Wayne Dyer cuenta cómo mejoró su
vida al perdonar a su padre. Es un testimonio importante porque cuando
Wayne decidió buscar a su padre, éste ya estaba muerto.
Fue entonces hasta su tumba y en un primer momento le habló
descargando una rabia contenida y tantas quejas represadas sintió
una profunda compasión por ese papá irresponsable y
descuidado.
Espero de todo corazón que algún lector (a) medite estos
seis pasos y este testimonio y se abra a la acción sanadora
del perdón, muy unido a Dios. Sólo podemos ser felices
cuando el rencor no nos paraliza; sólo podemos disfrutar el
hoy si dejamos de amargarnos por el ayer.
El perdón sincero nos llena de paz y libertad. No esperemos
perdón hasta que la persona ya esté en la tumba fría. |
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Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A.
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