| |

Comentario de la semana
Problemas en Iraq
La
oportunidad que durante los últimos cincuenta años hemos
venido buscando, como región, se encuentra ya a meses plazo.
Intensa polémica se ha desatado en Estados Unidos luego
que la Casa Blanca admitiera el lunes que fue incorrecta
la afirmación del presidente estadounidense, George W. Bush,
durante un importante discurso a principios de año, en el
cual aseveró que Sadam Hussein intentaba comprar materiales
en África para la fabricación de armas de destrucción
masiva, específicamente uranio de Nigeria.
El vocero presidencial, Ari Fleischer, dijo que tal aseveración
no debió haber sido llevada al nivel de discurso presidencial,
mucho menos, cae por su propio peso, al estelar discurso del Estado
de la nación.
Líderes de la bancada demócrata, en minoría
en ambas cámaras del Congreso, no dejaron pasar la oportunidad
y demandaron una investigación en el Capitolio sobre el uso
y manejo de la información de inteligencia realizada por
la administración Bush antes de la guerra en Iraq.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, saltó de inmediato
a la contienda de opinión pública y, en una comparecencia
ante un Comité del Senado, dijo que encontraron, en su momento,
dramática nueva evidencia de que Iraq buscaba
contar con armas de destrucción masiva y que habían
actuado a partir de la información recibida, y de la
experiencia sufrida el 11 de septiembre (9-11).
Tanto Bush como su asesora de Seguridad Nacional, Condoleeza Rice,
dijeron ayer en Uganda, en el cuarto día de su gira por África,
que el texto del discurso fue aprobado por los servicios de
seguridad de inteligencia, es decir, por la CIA.
Dos días antes había dicho Bush en Sudáfrica:
No cabe duda en mi mente de que Sadam Hussein era una amenaza
para la paz mundial. Tampoco dudo de que Estados Unidos, junto con
aliados y amigos, actuó correctamente para removerlo del
poder.
Terry M. Neal, columnista de The Washington Post, lo
puso en la siguiente forma: Si la administración Bush
hubiese argumentado ir a la guerra con Iraq por razones de índole
estrictamente humanitario, lo habría logrado, ya que Sadam
Hussein era uno de los verdaderos tiranos en el mundo, bestial líder
que aterrorizaba a su propia gente.
Por razones de índole interna, según Neal para no
irritar a la base conservadora que mantiene que Estados Unidos debe
evitar actuar como institución policiaca del mundo, imperó
el argumento de la seguridad nacional. No pudiendo ahora demostrar
su tesis añade el columnista vuelven ahora al
argumento humanitario.
Los demócratas contraatacan políticamente en Washington.
Grupos leales a Sadam Hussein asesinan soldados estadounidenses
y buscan reimplantan el terror entre quienes colaboran con las fuerzas
de la coalición.
La misión humanitaria
Por 48 votos aprobó la Asamblea legislativa este pasado jueves
el envío del Batallón Cuscatlán a la lejana
Iraq. Se unirán a tropas de Honduras, Nicaragua y República
Dominicana, bajo la coordinación de España y la supervisión
de Polonia.
Con los inherentes riesgos, se vuelve ello un suceso en extremo
significativo. En primer lugar, porque estamos rompiendo ciclo;
lejos de llegar tropas a El Salvador, a nuestra región, en
misiones de paz, de apoyo a la reconstrucción, somos nosotros
quienes enviamos voluntarios a realizar tales labores en tierra
ajena.
En segundo lugar, porque va a ser una insuperable vivencia para
los miembros del Batallón Cuscatlán, familiares y
amigos, y para el país entero: de la preciada aldea hacia
la dimensión global.
En tercer lugar, y ya llegando a los asuntos de mayor relevancia,
porque es en cumplimiento de una resolución de Naciones Unidas,
producto de nuestra política de inserción al mundo.
Llama poderosamente la atención que sean Polonia, cuna de
hombres valientes; España, que luce cada vez más briosa,
y las peyorativamente pequeñas naciones centroamericanas
quienes tomemos la iniciativa para ayudar a la pacificación
y la reconstrucción de Iraq.
Ciertamente, hay problemas en ese lejano país.
Pero fuerte es la convicción de quienes como nosotros envían
a sus hijos en labor humanitaria, en el contexto de la guerra global
contra el terrorismo.
Las convicciones, el compromiso con causas como el combate al terrorismo,
se defienden y se apoyan tanto en las buenas como en las malas.
El Salvador entero debe apoyar a nuestros soldados.
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de
Hoy.
|
|