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Breve análisis
La democratización del capitalismo
Evidentemente, el seguro del valor de la vivienda no resolverá
todos los problemas de riesgo individual, pero resolverá uno
muy grave.
El capitalismo es el motor del crecimiento en el mundo. Pero su
propio dinamismo su destrucción creativa
suele producir grandes incertidumbres.
Las empresas que fracasan quedan arrumbadas para ceder el paso a
otras nuevas y mejores, y las personas que resultan económicamente
menos productivas (con frecuencia sin que sea culpa suya) pueden
también verse descartadas por el mercado, ver
interrumpida su carrera profesional y ver reducidas sus inversiones
a una fracción de su valor anterior.
A esa incertidumbre se han debido las peticiones de que el Estado
intervenga y proteja a las personas contra el carácter despiadado
del mercado.
Muchos países han creado un Estado del bienestar mixto
desde el sistema de seguridad social de Bismarck en el Siglo
XIX hasta las políticas socialdemócratas de la Europa
de la posguerra, pasando por el New Deal del decenio de 1930
donde los gobiernos regulan y atenúan las fuerzas del mercado,
al brindar una extensa red de seguridad a las personas.
Pero muchos creen que, pese a sus logros, el Estado de bienestar
resulta demasiado caro, al atenuar el dinamismo económico.
Gracias a la perspectiva que ofrecen las nuevas tecnologías
actuales en materia de finanzas e información, algunos de
los fracasos del mercado que originaron la intervención
del Estado en la economía pueden dejar de existir.
De hecho, la destrucción creativa que hace correr
riesgos inaceptables a las personas ya está en condiciones
de brindar los medios para atenuar esos mismos riesgos.
De hecho, el mundo parece estar entrando en una era en la que los
principios básicos de las finanzas quedarán integrados
en la economía capitalista mundial, y también en nuestra
vida, de forma más profunda que nunca.
Con la ayuda de la avanzada tecnología de la información,
se democratizarán las instituciones financieras y se las
pondrá al alcance de todo el mundo, lo que representará
un gran paso hacia la resolución de los problemas actuales
de desigualdad en aumento y decadencia económica.
Un ejemplo del progreso reciente ilustra lo que quiero decir. Para
la mayoría de las personas de clase media de los países
desarrollados, la vivienda de su propiedad es su activo más
valioso.
Aunque el auge demográfico de la posguerra y una reglamentación
estricta contribuyeron a que en muchos países los precios
de la propiedad inmobiliaria aumentaran con mayor frecuencia de
lo que descendían, un hundimiento repentino del mercado inmobiliario
como el que se produjo en el Japón hace un decenio
puede reducir con drasticidad el valor de los ahorros de la mayoría
de las personas.
Semejante golpe financiero puede afectar sus actitudes
en materia de consumo, complicar sus planes de jubilación
e incluso colocarlas al borde de la indigencia. Aun así,
hasta hace poco se podía asegurar la vivienda propia contra
incendios u otros daños, pero no contra una pérdida
de su valor de mercado.
Eso está cambiando. Dos novedades recientes indican lo que
puede suceder en el futuro, aunque a ninguna de las dos se les ha
prestado demasiada atención.
En primer lugar, en octubre de 2001, la empresa City Index, dedicada
a la especulación diferencial, creó mercados de futuros
relativos a los precios de las viviendas en el Reino Unido. En mayo
de 2003, el banco de inversiones Goldman Sachs creó mercados
de opciones relativos a los precios de las viviendas, en el Reino
Unido en general y en el Gran Londres en particular, para su contratación
en la Bolsa de Londres.
Teóricamente, los propietarios de viviendas pueden utilizar
esos instrumentos para protegerse contra la pérdida de valor
de su vivienda. Pero se trata de instrumentos bastante complejos...
demasiado complejos, de hecho, para que la mayoría de los
propietarios de viviendas recurran a ellos.
En segundo lugar, en julio de 2002, la ciudad de Syracuse (Nueva
York), junto con la Neighborhood Reinvestment Corporation, la Escuela
de Administración de Empresas de Yale y Realliquidity, LLC,
creó un seguro del valor de la vivienda que se cobra, si
baja un índice de precios de las viviendas urbanas.
Como el mercado británico de opciones y futuros relativos
a los precios de las viviendas, esa novedosa política en
materia de seguros es, de momento, una innovación limitada
y posibilitada por la nueva tecnología de la información
en forma de bases electrónicas de datos relativos a los precios
y las características de las viviendas.
Algún día se combinarán esas dos instituciones
en un país. Entonces, las compañías de seguros,
si se lo permite la reglamentación, podrán ofrecer
pólizas contra la pérdida de valor de las viviendas
a los particulares y después podrán protegerse contra
el riesgo al que las expongan dichas pólizas haciendo contrataciones
compensatorias en los mercados de futuros o de opciones.
De ese modo estarán dispuestas a ofrecer dichas pólizas
a millones de personas en diferentes localidades.
Evidentemente, el seguro del valor de la vivienda no resolverá
todos los problemas de riesgo individual, pero resolverá
uno muy grave.
Además, sólo es un ejemplo de la democratización
de las finanzas que está en marcha. Le seguirán otros
avances en la misma dirección.
Copyright: Project Syndicate.
*Profesor de Economía en
la Universidad de Yale.
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